Mariana de los Ríos

La última novela de Susan Sontag

“En América”, una amplia reflexión sobre la libertad y la democracia

La última novela de Susan Sontag
Mariana de los Ríos
02 de junio del 2022


Reconocida y polémica intelectual, Susan Sontag (New York, 1933-2004) cimentó su fama de “sacerdotisa de la vanguardia” con una serie de libros de ensayo sobre los más diversos temas:
Contra la interpretación (1966), Sobre la fotografía (1977), El sida, la enfermedad y sus metáforas (1978). Sin embargo, el género preferido por la escritora fue la novela, con el que se inició –con El benefactor (1963)- y en el que su obra más conocida es El amante del volcán (1992), un relato histórico sobre las relaciones entre Lady Hamilton y Lord Nelson. Pero sin lugar a dudas su novela más ambiciosa fue En América (2000) la última que publicó, a la edad de 67 años. 

Basada en hechos reales, En América cuenta la historia de Maryna Zalezowska, una actriz polaca que hacia fines del siglo XIX, en la cumbre de su fama (cuando era considerada la mejor actriz europea), decide abandonarlo todo para, en compañía de un grupo de familiares y amigos, viajar a América y fundar una comunidad utópica –siguiendo las propuestas de Fourier– basada en la libertad, el trabajo manual y el ocio creativo. El grupo de aristócratas y artistas (con sus respectivas familias y sirvientes) llega al sur de California, donde encuentran una naturaleza hostil y una sociedad regida por la violencia y el afán de enriquecimiento. Y aunque su proyecto fracasa, la mayoría de ellos se quedan en el nuevo continente retomando sus antiguas ocupaciones (Maryna vuelve a actuar), o cambiando radicalmente sus formas de vida.

Más que la narración de sucesos, la autora está interesada en la descripción de ambientes. El libro se inicia con un extenso y extraño capítulo cero, en que la propia autora se introduce (”Indecisa, no, temblorosa...”) en un lujoso salón europeo, donde va conociendo a cada uno de sus personajes. Y algunas de sus mejores páginas son las dedicadas a describir el viaje hacia América (las marcadas diferencias sociales entre los pasajeros del trasatlántico), o las representaciones teatrales de Maryna. Con el mismo interés y minuciosidad Sontag nos entrega, de la manera más directa, los pensamientos y emociones de sus personajes, apelando para ello a diarios, cartas personales y monólogos interiores que pueden llegar a abarcar capítulos completos.

Es en estas reflexiones, en la poco usual variedad de temas que ahí se desarrollan, que podemos encontrar las ideas de la autora acerca de la libertad, la democracia, la autodeterminación personal o el nacionalismo. Partiendo del contexto épico de la época (la llegada de los emigrantes europeos y la conquista del far west) Sontag parece querer decirnos que fue del fracaso de esos sueños utópicos que surgió una gran nación y que muchos de los problemas de la Norteamérica actual, desde la violencia hasta el fanatismo de las sectas neocristianas, están estrechamente vinculados con las frustraciones de esos emigrantes. La lectura de la autora sobre el presente y pasado de su país es aquí, como en sus artículos y libros de ensayo, siempre cuestionadora e irreverente.

En su narrativa, los ensayistas suelen dejar de lado la trama o la construcción de los personajes para enfatizar sus tesis y propuestas. Algo de eso sucede en esta novela (el final es demasiado “abierto”, Maryna excesivamente racional), pero Sontag logra superar el problema subordinando tanto la narración como las tesis a una seria y sincera reflexión acerca de la representación teatral y literaria en general. Esa es la función del enigmático capítulo cero, de la importancia del personaje de Ryszard (joven escritor polaco que encuentra en América las historias que siempre quiso contar), de las frecuentes citas shakesperianas y de la aparición de escritores como Ibsen y Henry James.

Mariana de los Ríos
02 de junio del 2022

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