Alejandro Arestegui
El remedio puede ser peor que la enfermedad
Sobre las leyes de reactivación económica que quiere aprobar el Congreso

El pasado 2 de abril el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sorprendió a propios y extraños al denominar como “el día de la liberación” a una serie de aumentos drásticos de aranceles a múltiples naciones del mundo. El Perú no fue la excepción y se ha sancionado imponernos un 10% de arancel a las exportaciones peruanas hacia los Estados Unidos. Sin embargo, el pasado día 3 de abril el Congreso pareciera que quiere empeorar la situación cuando publicaron que se estaba impulsando un “pleno económico y productivo”. El objetivo de esta columna es ir anticipando cuáles son las propuestas legislativas que supuestamente están siendo diseñadas para poder reducir el impacto que tendrán los aranceles estadounidenses en la producción y economía peruanas.
De acuerdo al comunicado emitido por el presidente del Congreso Eduardo Salhuana, se promoverá como agenda prioritaria un “pleno económico y productivo”. Este pleno busca aprobar diversas medidas legislativas entre las cuales tenemos: ley de creación de zonas económicas especiales, ley general del turismo, ley de promoción agraria y una nueva ley de aduanas. Estas son las leyes las cuales se desea aprobar de manera prioritaria para tratar de reducir el probable impacto que los nuevos aranceles estadounidenses tengan sobre la economía peruana. El titular del legislativo se limita a indicar que la aprobación de estas leyes promoverá las inversiones, las exportaciones. el uso de nuevas tecnologías, la diversificación productiva y de mercados, así como la creación de nuevos puestos de trabajo.
Ahora nos preguntamos ¿Qué tanto de esto es cierto? ¿Cuáles son estas tan maravillosas (y cuasi milagrosas) leyes que pretenden ser las impulsoras de la reactivación económica del Perú? Les voy a anticipando, poco o nada van a ayudar. Generalmente cuando un gobierno impulsa una ley “de promoción”, en el 99% de los casos se refiere a una fuerte inyección de dinero público para incentivar un determinado sector de la economía. Esto obviamente es una propuesta legislativa de matriz keynesiana, pues se inyecta dinero artificialmente para incentivar la creación de empleo y evitar que un sector de la economía colapse.
Sin embargo, en prácticamente cualquier país en el que se ha implementado estas leyes de promoción (incluyendo el Perú) no ha hecho otra cosa que mantener artificialmente estable un sector de la economía, ocultando las verdaderas cifras y resultados. En otras palabras, ir desplazando poco a poco el hambre y los malos resultados para mañana, mientras que hoy disfrutemos de cifras maquilladas. La única y verdadera forma de estimular y promocionar la economía es dejando a los ciudadanos libres, reduciendo trabas burocráticas y sobre todo reduciendo impuestos, no tratando de engañar inyectando dinero del propio contribuyente para tratar de paliar ciertas deficiencias de un sector económico (el cual por cierto hace lobby).
Obviamente el Congreso desea aprobar este tipo de leyes para que la economía no caiga en picado y la ya resquebrajada imagen pública que posee termine derrumbándose, justo a un año de nuevas elecciones. Otra cuestión bastante preocupante es que el legislativo no ha mencionado nada de una ley que impulse la actividad minera, motor de crecimiento de la economía peruana y la cual ha sufrido falta de inversión en los últimos años. Además del terrible tema de la inseguridad que nos sigue aquejando a todos los peruanos, los conflictos sociales en las zonas cercanas a la actividad minera no han cesado y han representado pérdidas de millones de dólares, no para los inversionistas privados, sino para el país en general. Es preocupante que el Congreso ni siquiera haya mencionado alguna medida para mejorar la confianza de los inversores e incentivar los proyectos mineros.
Por otro lado, la política de zonas económicas especiales es completamente injusta y arbitraria, propia de países con regímenes económicos parcialmente reprimidos como lo es China. En cuanto a la ley de promoción de turismo y una ley de promoción agraria, me reservo mi derecho a opinar hasta que podamos revisar el texto de dichas normas y cuáles son las medidas que piensan implementar. Tres cuartos de lo mismo con la nueva ley de aduanas, ya que conociendo a la mayoría de congresistas actuales y de su falta de conocimiento de prácticamente cualquier tema, podría tratarse de una ley que termine perjudicando al comercio.
Sin lugar a dudas, este nuevo paquete legislativo contenido dentro del “pleno económico y productivo” anunciado por el presidente del Congreso causa mucha preocupación. Esto se debe a que la gran mayoría de leyes que ha aprobado la presente legislatura han sido nefastas, de pésima calidad y con poca aplicación en la realidad. En medio de una crisis de seguridad que se agrava día a día y que parece no tener solución más que una reforma integral de todo el sistema judicial y de orden público, el Congreso decide darse un lavado de imagen diciendo que promoverán leyes para reactivar la economía peruana. Pero la realidad es una y es así que nos preguntamos.
¿Cómo puede el Congreso hablar de reactivación económica si la delincuencia y la impunidad de la criminalidad están matando poco a poco a los emprendedores? ¿Cómo puede hablarse de promoción de ciertos sectores cuando otros sectores fundamentales de la economía están siendo dilapidados? Lamentablemente, este paquete de normas no es otra cosa que una distracción para ocultar las grandes carencias intelectuales y políticas de nuestros legisladores. Para variar con este Congreso, quieren promover un remedio que a fin de cuentas puede resultar peor que la enfermedad. Esta es otra de las tantas señales que nos repiten una y otra vez que hay que saber elegir bien el próximo 2026.
COMENTARIOS