Antero Flores-Araoz

La pesca y Fukushima

Japón está vertiendo al Pacífico agua contaminada radiactivamente

La pesca y Fukushima
Antero Flores-Araoz
28 de agosto del 2023


Una noticia que ha alarmado al mundo es el anuncio de las autoridades de Japón de que han iniciado el vertimiento al mar de aguas residuales provenientes de lo que fuese la planta nuclear de generación de energía eléctrica establecida en la localidad de Fukushima. El agua en cuestión estuvo altamente contaminada radiactivamente, y hay más que indicios de que si bien la contaminación fue reduciéndose con el correr del tiempo, aún es sumamente peligrosa, como lo advierten entidades ecologistas y defensores del medio ambiente.

Como recordarán, la planta nuclear de generación eléctrica a la que nos referimos sufrió un muy serio siniestro, originado por el terremoto y maremoto el 11 de marzo del 2011, liberando energía nuclear que se estima en por lo menos 500 veces a la emanada en el ataque atómico a Hiroshima, con inmensos daños cuyos efectos, si bien se han reducido, aún subsisten.

Ya con anterioridad en Chernobil, localidad del norte de Ucrania, cuando aún pertenecía a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, su central energética nuclear explosionó con gravísimos daños para la población, la ganadería y también la agricultura, perdiendo la vida muchísimas personas y quedando lesionadas e inhabilitados miles de habitantes de la zona, aunque la nube nuclear se extendió en muchísimos territorios. Ese desastre aconteció el 26 de abril de 1986, dejando inservible y por tanto inoperativa a la central nuclear “Vladimir Ilich Lenin”.

Según los expertos, al verter agua nuclearmente contaminada en el mar puede ser llevada a diferentes latitudes, entre ellas a nuestras costas, a nuestro dominio marítimo, cuya pesca explotamos exitosamente. Y que nos ha llevado a ser el primer país exportador de harina y aceite de pescado, y estar entre las más importantes naciones pesqueras del planeta. Esa agua contaminada puede causar, según los expertos, serios daños a nuestra actividad pesquera, de la cual dependen miles de miles de ciudadanos, y que es uno de los soportes más importantes tanto de nuestro comercio internacional como de la recaudación tributaria.

Hasta ahora no se conoce ningún pronunciamiento del Instituto del Mar ni de las otras autoridades nacionales en materia de pesca, entre ellas el Ministerio de la Producción. Tampoco de la Cancillería que se supone debería hacer gestiones con su símil del Japón, para paralizar el vertimiento de las aguas contaminadas por la radiación. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), así como los de pesca, deberían otorgar la cooperación científica y técnica, propias de su razón de ser, para afrontar con efectividad el problema que exponemos y, en las Naciones Unidas ocuparse también del tema.

Ya es hora de que actúen los organismos internacionales, y si es con eficiencia aún mejor. Todos ellos se mantienen con los aportes de diferentes países, que salen de los impuestos que pagamos los contribuyentes, por lo que tenemos legítimo derecho a reclamarles resultados. Los funcionarios internacionales de dichos organismos no pueden ser una burocracia –ya no dorada, sino platinada– y deberían hacer su trabajo.

Para terminar –y con algo de humor, para que no todo sea terrible– un experto en el tema me dijo que debemos impedir que en breve se ingiera el “ceviche atómico”.

Antero Flores-Araoz
28 de agosto del 2023

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