Jorge Morelli
El Perú ya se salvó

No peligran la Constitución de 1993 ni el modelo económico
Al cierre de esta columna, el “conteo rápido” da a Pedro Pablo Kuczynski una ventaja de más de tres puntos porcentuales sobre Verónika Mendoza. De confirmarse este resultado, el fujimorismo —que ha obtenido, en promedio de las encuestas, un 39% de los votos del país— se enfrentará a PPK en la segunda vuelta. En buena hora. Eso significaría que el Perú se ha salvado ya, que cualquier resultado electoral mantendría firme el timón de la nave, la Constitución del 93, el modelo económico y la disciplina para recuperar el equilibrio fiscal ante el déficit que deja el gobierno humalista.
El Perú, en realidad, se salvó años atrás. Hablo ahora por los periodistas que desde Expreso dimos a conocer a los ronderos de Huayhuaco y les ayudamos a vencer a Sendero Luminoso en Apurímac; hablo por los que combatimos a la demagogia que causó la inflación y la devaluación masivas, que despojó a los más pobres; hablo también por los que dieron la lucha contra el narcotráfico y le infirieron su única verdadera derrota hasta hoy, al reducir masivamente las hectáreas de coca en el país; hablo por los que vencieron al MRTA en Chavín de Huántar; y hablo también por los que contribuyeron con su esfuerzo, luego de una guerra, a firmar con un país hermano una paz honrosa y duradera.
Si la izquierda hubiera pasado a la segunda vuelta, sin embargo, no hubiera habido espacio para el término medio, y hubiéramos enfrentado al radicalismo sin contemplaciones. Porque había reaparecido la izquierda para lanzarse sobre el poder. Hay que felicitar a la candidata por su esfuerzo democrático, pero es posible que ni ella supiera lo que se escondía detrás suyo.
Su estrategia para una hipotética segunda vuelta fue tomada del manual leninista Qué hacer y buscaba venderle al pueblo, con engaños, una revolución que no compraría por sí mismo. Planeaba convocar “frentes” —contra la corrupción o la narcopolítica— para reclutar incautos, que luego se verían conducidos por una dirigencia esclarecida hacia su objetivo inmediato y una meta ulterior. Eso es, precisamente, lo que hace una Vanguardia Revolucionaria.
El objetivo inmediato era modificar, mediante plebiscito, la Constitución que le ha permitido al Perú reconstruirse. Y su meta posterior, instalar un gobierno que, como en Venezuela, se quedara en el poder indefinidamente; Uno al que el pueblo luego tendría que echar.
Afortunadamente, existe la posibilidad firme de que el Perú logre evitar ese escenario. Pero puede tener la seguridad de que, si el voto popular no hubiera acompañado hoy a PPK a la segunda vuelta, aquí estaríamos aún quienes años atrás pusimos nuestro grano de arena para salvar al Perú de amenazas aún peores. Y volveremos a hacerlo si hace falta.
Jorge Morelli
@jorgemorelli1
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