Antero Flores-Araoz
Diplomacia total
Sobre la visita de la presidente Boluarte a Estados Unidos

A raíz del viaje de la presidenta de la República a Estados Unidos, convocada para la Asamblea de APEP, se han realizado afirmaciones, conjeturas e incluso críticas, algunas muy desafortunadas, las que demuestran el poco conocimiento de las tareas diplomáticas.
Muchas personas siguen con la idea de que las acciones diplomáticas solo le corresponden a la Cancillería; esto es, al Ministerio de Relaciones Exteriores y que ellas deben ser formales. Pues bien, craso error, pues si bien para la suscripción de acuerdos y tratados se requiere de reuniones formales, para lo que son negociaciones, tanto bilaterales como multilaterales, hay encuentros tanto formales como informales y, muchas veces estos últimos son los que abren las puertas y facilitan los tratos formales.
Como sabemos nuestro servicio diplomático, formado en las canteras de Torre Tagle, con prestigio internacional, es al que le corresponden las tratativas en el campo diplomático, pero no es el único pues muchas veces otros sectores de la administración, incluidos sus ministros, también son facilitadores de gestiones y acuerdos. También lo son los parlamentarios, pues hay convenciones internacionales que tienen que ser aprobadas por el Congreso, como lo dispone la Constitución, por lo cual los acercamientos de los parlamentarios y de los grupos parlamentarios bilaterales de amistad, ayudan en las negociaciones.
Igualmente, las entidades gremiales empresariales y laborales hacen su tarea de acercamiento con sus similares de otros países, que a su vez insisten ante sus gobiernos para la suscripción de tratados que beneficien y amplíen el comercio y las inversiones entre los llamados Estados parte.
Antes de la suscripción del tratado de libre comercio entre los Estados Unidos y el Perú, que en representación de nuestra patria firmó quien fuera excelente ministro Alfredo Ferrero, el entonces presidente Alejandro Toledo se reunió informalmente con el presidente estadounidense George H. Bush, lo que indiscutiblemente facilitó que el tema llegase a buen puerto.
Posteriormente para la ratificación del mencionado tratado en el Congreso norteamericano, el senador demócrata Rangel, que se oponía al tratado, fue convencido en conversaciones tanto informales como formales que tuvo con Alan García y su ministra Mercedes Aráoz Fernández.
Como vemos las conversaciones y encuentros informales también ayudan para concretar las formales y, para que en ellas se plasme lo platicado en las primeras en que se sinceran las pretensiones pues por la informalidad están fuera de cámaras, de registros y de actas.
De todo lo expuesto es fácil comprender que las relaciones, tanto bilaterales como multilaterales, tienen ayudas multifacéticas y que, para lograr los objetivos, son muy útiles las relaciones personales que incluso se cultivan hasta en los cocteles y otras reuniones sociales.
En lograr en las relaciones internacionales empatía entre los gobernantes, ello no tiene precio, pues colabora en conseguir la realización de los objetivos esperados, por ello las críticas a la primera mandataria de la Nación, por quienes aprobaron su viaje a los Estados Unidos, es un contrasentido al igual que no comprender que muchas veces lo que se conversa informalmente no siempre se llega a concretar en el momento, pero sí en futuro cercano.
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