Editorial Política

¡Construir la unidad nacional con la transformación del Perú!

Anotaciones sobre la nueva gestión de la presidente Keiko Fujimori

¡Construir la unidad nacional con la transformación del Perú!
  • 01 de julio del 2026


Luego de la victoria electoral de Keiko Fujimori surge un objetivo central para el país: se requiere un esfuerzo titánico para sacar al Perú de esta tendencia a la anarquía institucional y política de la última década, que se expresa en el desborde de la ola criminal que afecta a toda la sociedad y en el hecho de que hubo ocho jefes de Estado en un periodo en que debió haber dos. Superar la desorganización nacional es absolutamente posible si la política vuelve a ser el motor y la energía del proceso institucional.

Entre las claves para que lo mejor de la política regrese al país están la conformación del nuevo gabinete y las coaliciones a formarse en las cámaras. Se han escrito ríos de tinta sobre el nuevo Gabinete, proponiendo que se convoque a los mejores políticos del oficialismo y de otras corrientes, a los técnicos más capaces de la sociedad y, por supuesto, a los hombres leales a la presidente de la República, como corresponde en este momento de emergencia. E igualmente, se ha sostenido que las prácticas políticas indican que las mayorías y minorías a formarse en las cámaras deben respetar la tradición que registra que le corresponde al oficialismo presidir las cámaras cuando se inicia una nueva administración.

Sin embargo, al margen de cualquier resultado en estos primeros movimientos políticos, la presidente Keiko Fujimori está en la obligación de liderar la construcción de la unidad nacional, superando más de una década de polarización envilecedora del espacio público. Una polarización que explica la destrucción institucional y la fragilidad de los mandatos presidenciales que ha quebrado el principio de autoridad del Estado de derecho y la democracia. En este contexto avanza la ola criminal y algunos bolsones de la sociedad son controlados por el crimen organizado.

Esa unidad nacional debe movilizar todos los esfuerzos del Estado, de las instituciones, de las fuerzas armadas y del sector privado y la sociedad para enfrentar los efectos devastadores de un eventual fenómeno de El Niño, sobre todo por la década perdida que ha padecido el Perú.

Sin embargo, ¿cómo se construye la unidad nacional? En primer lugar, entendiendo que la victoria electoral no anula el hecho de que la mitad del país ha seguido votando para castigar el modelo económico o para tolerar un antifujimorismo destructivo que tiene mucho que ver con la desorganización nacional. En ese sentido, la presidente Keiko Fujimori es una mandataria para todos los peruanos, para los que la apoyan y también para los que no la apoyan. De alguna manera ese es el veredicto de las urnas.

Contener la ola criminal, enfrentar las devastaciones de un eventual Niño, relanzar el crecimiento de la economía y llevar agua potable, desagüe, buenas escuelas, excelentes postas médicas y carreteras a los peruanos que carecen de estos servicios es la mejor manera de construir las columnas de la unidad nacional. En ese sentido, la presidente debe explicar al país que en el Perú sobra la riqueza que crea el sector privado para solucionar todos esos problemas, pero el Estado es una muralla en contra de estos objetivos, con su burocracia y la descentralización fallida. Falta gestión, falta voluntad y liderazgo.

La presidente, así como debe convocar a las instituciones a desterrar el Estado de la burocracia y del trámite, debería convocar a los gobernadores, a los alcaldes y a las cámaras legislativas para que ningún peruano carezca de agua potable en el siguiente quinquenio. He allí una de las claves de la unidad nacional. Es decir, todos los peruanos deben sentir que este es su modelo, su Estado, que la riqueza que producen los empresarios y pagan a través de los impuestos se focaliza en los más excluidos.

El otro asunto que posibilita construir la unidad nacional es la protección de la figura presidencial sobre cualquier circunstancia, sobre todo considerando la situación de los jefes de Estado en la última década. En ese sentido, la presidente Fujimori debería liderar personalmente la lucha contra la corrupción en el Estado y los hombres leales del gobierno deberían acompañarla en esta cruzada decisiva para la gobernabilidad.

Si la política vuelve al Estado, al espacio público, entonces el Perú superará este bloqueo nacional que nos ha llevado a la anarquía y al frenazo económico. Y todas las posibilidades de convertirse en un gigante del mundo estarán para el Perú.

  • 01 de julio del 2026

NOTICIAS RELACIONADAS >

¡Del fin del Estado empresario al fin del Estado de la burocracia!

Editorial Política

¡Del fin del Estado empresario al fin del Estado de la burocracia!

Para recuperar el Perú en los años noventa, Alberto Fuji...

29 de junio
¡El Estado de derecho y la protección de nuestros soldados y policías!

Editorial Política

¡El Estado de derecho y la protección de nuestros soldados y policías!

La centro derecha en el Perú cree que puede desentenderse de la...

29 de junio
¡Basta! ¡El Perú con sus soldados y policías! ¡Delitos de función en tribunales militares!

Editorial Política

¡Basta! ¡El Perú con sus soldados y policías! ¡Delitos de función en tribunales militares!

En un acto valiente 52 congresistas aprobaron la ley que ratifica el c...

26 de junio

COMENTARIOS