Manuel Gago
Calientito nomás, antes de enfriarnos
Las reformas son la gran meta
Es hora de callar con acciones concretas las "narrativas" nocivas y divisionistas de la izquierda. La victoria de Keiko Fujimori no es de Fuerza Popular sino de los demócratas y de quienes sienten a Perú como una unidad indivisible. Es hora de las reformas de segunda generación, que traerán contradicciones, para después acercar al país al primer mundo para beneficio de todos.
La victoria de Keiko demuestra la caída del antifujimorismo después de constantes e irracionales ataques fomentados por la izquierda desde medios, colegios y universidades. El descrédito caló en la gente desprevenida. En este contexto, vale señalar que no todas las derechas son brutas y achoradas, no todos los socialistas son extremistas, no todas las izquierdas son antidemocráticas y no todos los centristas son tibios. Hay matices, hay distintos, y en todos los "distintos" el dogma antifujimorista se incorporó en sus almas. La gran tarea es desmontar esa falsa percepción que detuvo el avance nacional y dió origen a verdaderas organizaciones criminales; entre otras, la destinada a torcer la voluntad popular y la dedicada a encarcelar sin compasión a militares y policías que tuvieron la obligación de detener las embestidas totalitarias.
En el Parlamento, la batalla por el desarrollo nacional será contra los nuevos "mochasueldos" y "comepollos" por conocer, y contra la vigorosa representación prosenderista. Los comunistas promueven la idea de un Perú dividido. A nuestro entender, otra manera de presentar el "equilibrio estratégico" escrito en los muros del país durante la época del terrorismo. El mensaje hacía creer que las fuerzas maoístas estaban equiparadas a las fuerzas policiales y militares con el fin de atemorizar para vencer. Asimismo, repiten que "no hay izquierda ni derecha". Mentira. Existen dos concepciones de gobiernos enfrentados: estatismo y pobreza, frente a las libertades y el progreso. Los terremotos en Venezuela confirman esta realidad. El chavismo deterioró hasta las normas técnicas necesarias para vigilar la construcción de edificaciones. Corrupción, irresponsabilidad y maldad en un solo paquete.
La izquierda encaramada en los gobiernos anteriores permitió el avance político de Sendero Luminoso. También por ella se ha producido el descomunal crecimiento estatal respecto a los resultados obtenidos: de 800,000 empleados públicos en el año 2000 a poco más de 1.5 millones en la actualidad. El gasto destinado a los programas sociales sirve para expandir narrativas contrarias a los valores nacionales y para enriquecer a proveedores y burócratas públicos. Se estima que un 70% de todo el presupuesto social termina en gastos administrativos y publicidad, y solo un residuo llega al usuario final; es decir, al necesitado.
La tarea es dejar de hacer lo mismo que fracasó. Por ejemplo, la desnutrición y la anemia son asuntos de Estado. ¿Cómo hacer para que las “chispitas” (suplemento alimenticio), repartidas por el Ministerio de Salud sean aprovechadas por más niños? ¿Cómo hacer para que la leche en polvo –enriquecida con proteínas, vitaminas y minerales– se utilice más en productos lácteos? ¿Cómo hacer para que la comida chatarra esté fuera del alcance de los niños? Del control de la anemia depende el futuro de los ciudadanos con mayor capacidad para el discernimiento.
La experiencia enseña a seguir el dicho popular: "calientito nomás, antes de enfriarnos". Ejecutivo y diputados presentarán pronto las reformas de segunda generación, después de instalada la mesa directiva de la cámara de diputados. Ya perdimos demasiado tiempo. Manos a la obra.
















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