Manuel Gago
Pensemos en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones
El mensaje presidencial fue conciso y puntual
Mientras respiramos optimismo frente al inaugurado quinquenio presidencial, lamentamos la actitud confrontadora de Carlos Castillo, arzobispo de Lima. Durante el oficio religioso Te Deum, el cardenal hizo política en lugar de buscar la unidad nacional e invocar al Señor pidiendo que otorgue sabiduría y valentía a las autoridades. Castillo debe saber que en Mateo 13:30 se lee: “Recoged primero las cizaña y atadla en manojos para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero”. La cizaña es mala hierba, es también crear discordia o enemistad. En 1 Pedro 3:8 se resume la doctrina cristiana: “No devolver mal por mal, ni maldición por maldición, sino bienes y bendiciones”. Las Fiestas Patrias deberían ser momentos de jubileo, de ofrecer perdón y liberar ataduras físicas y espirituales.
Por su lado, Keiko Fujimori, en su primer mensaje presidencial, conciso y puntual, presentó los siete objetivos de su gobierno. Desde la campaña electoral dio señales de un gobierno organizado como si fuera un directorio empresarial dedicado a ofrecer resultados, reducir costos, mejorar la competitividad y eficacia, extender los mercados para, finalmente, satisfacer al cliente; en este caso, a la población. Frente a un Perú complejo y doloroso ofrece un gobierno “metódico, disciplinado, perseverante y con ruta clara”. Las metas medibles y los proyectos coherentes con la rendición de cuentas servirán para transformar las bases de la convivencia. “El poder tiene sentido cuando se ejerce para servir, para favorecer a las personas ubicadas al margen del progreso”, acentuó Keiko.
Contra los estragos de los fenómenos climáticos –dijo– se usarán recursos extraordinarios y, asimismo, pronto comenzarán los trabajos de prevención. Contra la criminalidad y las mafias internacionales estarán unidas las Fuerzas Armadas –de manera temporal–, la Policía Nacional, el Poder Judicial y el Ministerio Público.
Los programas sociales dispersos serán reorganizados. Beca 18 será ampliado y se trabajará para insertar laboralmente a los jóvenes. “La gratitud es política pública”, enfatizó Keiko al anunciar el incremento de Pensión 65 y su apoyo a las personas mayores.
La continuidad de la nueva carretera central está asegurada y asimismo el inicio de la longitudinal de la sierra y de otras carreteras. Igualmente, el inicio del tren de cercanías y otras líneas del Metro de Lima, así como otras en Arequipa, Piura y Trujillo.
Con Keiko Fujimori el obstruccionismo estatal se hallará en fase terminal. Mediante la simplificación del Estado y la reorganización de la administración pública se eliminarán los gastos innecesarios y se buscará la desregulación para agilizar los proyectos para hacer más llevadera la vida de las personas. Estas intervenciones osadas que también buscan la predictibilidad de las decisiones del Estado tendrán como principales detractores a la izquierda que esquilmó al Estado durante 26 años.
La estructura del mensaje, la síntesis y el verbo usado por la presidente fueron muy distintos a los acostumbrados cada año. La palabra “pueblo”, de los cansinos e hipócritas discursos de la izquierda, será reemplazada con resultados. Sí, es cierto, el pueblo es maltratado principalmente por el Estado. Durante 26 años la administración pública fue tomada por esa izquierda populista y empobrecedora. La sobrerregulación existente detiene el ingenio y las inversiones que ofrecen bienestar porque reducen la pobreza. La gestión por resultados será la máxima del gobierno. “El orden y la reconciliación nacional son compatibles”, arengó Keiko.
Manos a la obra. El tiempo no perdona.
















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