Guillermo Vidalón

Pelotudeces democráticas

Perú Libre utiliza las elecciones para capturar el poder

Pelotudeces democráticas
Guillermo Vidalón
09 de junio del 2021


La prensa ha demostrado hasta la saciedad los vínculos entre conspicuos dirigentes del lápiz con movimientos vinculados a organizaciones terroristas, que comparten el pensamiento maoísta de que “el poder nace del fusil”. En consecuencia, para quienes enarbolan esta idea, las prácticas democráticas no importan, tampoco la decisión ciudadana a la hora de elegir, menos el voto secreto ni la transparencia que debe observarse durante el conteo de las cédulas de sufragio. 

El mundo democrático debe ser consciente de que en el Perú se ha desarrollado un proceso electoral en el que uno de los contendores no cree en la democracia, y solo hace uso de este sistema de gobierno para violentarlo desde dentro y lograr su objetivo, la captura del poder. Ya no emplearán el fusil, pero sí “las masas organizadas” del lápiz para imponer su voluntad, por eso es que el candidato Castillo repite una y otra vez que se hará lo que el pueblo pida. En un supuesto gobierno del lápiz, ¿quién representará al pueblo? Se organizará procesos electorales trimestralmente para imponer y luego legitimar una decisión del gobierno. De esa manera se dinamitará el sistema de controles y pesos y contrapesos propios de los sistemas democráticos. Su pensamiento ha migrado desde la toma violenta del poder hacia la captura por medio de las ánforas, pero sin ninguna convicción democrática ni respeto a la voluntad ciudadana.

En Alemania, los partidos nazistas o pro nazis se encuentran proscritos del sistema democrático porque sus ciudadanos son conscientes de que buscarán destruirlo desde dentro. Por eso es que ninguno de sus líderes ni supuestos arrepentidos está permitido de participar en los procesos democráticos. Permitir esa ingenuidad a quienes califican de “pelotudeces” a las prácticas democráticas nos ha llevado a una situación en la que la democracia como sistema está en serio riesgo. Como lo hicieron en Venezuela (el país con las mayores reservas de petróleo del mundo pero que su población tiene que hacer largas filas para abastecer sus vehículos de combustible por la ineficiencia de sus gobernantes), en Nicaragua, Ecuador de Correa y la Bolivia de Evo.

Para los incrédulos, basta con algunos hechos que llaman la atención del observador menos avispado. Al 30 de mayo se había producido la renuncia de tres de los cinco miembros del Tribunal de Honor del Pacto Ético Electoral, incluyendo a su presidenta, la Dra. Delia Revoredo, a quien no se le puede atribuir vínculo alguno con el fujimorismo; todo lo contrario, sufrió la defenestración de su cargo de magistrada del por entonces Tribunal de Garantías Constitucionales establecido por la Carta Magna de 1979.

Según carta cursada por los renunciantes, expresaron no haber contado “(…) con un respaldo leal en parte del equipo de apoyo logístico que nos ha sido asignado por el Jurado Nacional de Elecciones”. En otras palabras, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) no ordenó que se les brinde a los miembros de dicho colectivo las facilidades para garantizar objetivamente que el proceso electoral que se llevó a cabo el 6 de junio pasado cuente con las mayores garantías de idoneidad, imparcialidad y transparencia. El JNE pudo convocarlos nuevamente y pedir su concurso público para que lo ayuden a superar los inconvenientes presentados; pero no fue así, simplemente se les dejó partir.

Una funcionaria de uno de los organismos participantes del proceso electoral (ONPE y JNE) hace uso de las redes sociales para denigrar a uno de los partidos en contienda. ¿Imparcialidad? Existen registros en vídeo de como un capacitador del lápiz, quien seguro comparte el dicho de “las pelotudeces democráticas”, instruye a sus personeros para realizar un fraude electoral en contra de la voluntad ciudadana. Dice: “Acudan como electores a primera hora con la finalidad de capturar las mesas, si los titulares o suplentes llegaban algunos minutos pasada la hora establecida, se encontraban que las cédulas de votación ya estaban firmadas por el ungido presidente de mesa. Es decir, el acto delictivo se consumaba. En consecuencia, “¿los votos para quién serán?”. Preguntaba el instructor. A confesión de parte, relevo de pruebas, suelen afirmar los abogados.

¿Cuántos votos en blanco se habrán inclinado a favor del lápiz, soslayando la voluntad del elector? Peor aún si dichos votos fueron cambiados con otros previamente llenados, también a favor del lápiz, ¡qué casualidad! ¿quién le habría proporcionado el diseño de las cédulas de sufragio, porque las cédulas falsificadas tuvieron que ser impresas previamente, ¿verdad? Además, se encontró el mismo día de las elecciones a partidarios del lápiz con cédulas marcadas en algunos centros de votación, tanto en Lima como en el interior del país. ¿Son los únicos casos o se trata sólo de los detectados? Asimismo, ¡oh casualidad!, el lápiz ha impugnado un gran número de actas electorales en las que su contendora le llevaba una amplia ventaja. 

Como diría Rubén Blades, “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. ¡ay Dios!”.

Guillermo Vidalón
09 de junio del 2021

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