Iván Arenas
La segunda derrota del maoísmo extremista
La izquierda que ha apoyado esta insurrección va a ser la primera en perder

El maoísmo extremista y las vanguardias comunistas, herencia del radicalismo de los años ochenta del siglo pasado, ha vuelto a perder. Es su segunda derrota estratégica después de la de los noventa. No obstante, quienes lo han derrotado han sido los sectores de la centro izquierda, liderados por Dina Boluarte y Alberto Otárola.
Antes de continuar vale reparar en un detalle. Las violentas protestas de estos días de alguna u otra manera nos hacen entender mejor la verdadera composición del Gobierno de Pedro Castillo. Durante 17 meses en el interior del Gobierno de Castillo el maoísmo extremista pudo avanzar como jamás lo hizo en Gobierno alguno. Allí tienen a los Maravis, el Fenate y los prefectos. La tradición maoísta radical y la centro izquierda proveniente de Vanguardia Revolucionaria o el Partido Unificado Mariateguista se tenían deudas no cobradas.
Ahora bien, cuando decimos que esta es la segunda derrota estratégica del maoísmo extremo es porque sin duda se convertirá en un reflujo, en términos marxistas, para los herederos del Movadef y Fenate, que son los que dan la línea política en todo el cambalache y son la verdadera vanguardia detrás de una protesta que puede ser legítima.
El maoísmo extremo ha sacado la cabeza, sus líderes se han expuesto y sus estrategias de avance han sido reveladas. Ahora todos sabemos el nivel de coordinación entre los cabecillas en Ayacucho, Puno, Apurímac y Bolivia, y en varias regiones del sur. Por si acaso no estamos refiriéndonos a Evo Morales, que es harina de otro costal, sino a los maoístas a esta hora ya detectados.
¿Pero acaso no es un atrevimiento decir que aquí estuvo el maoísmo extremista? De ninguna manera, porque esta era una estrategia de toma del poder a través de una insurrección “popular” típica del maoísmo. Transformar la lucha campesina (del campo a la ciudad), desarrollar una guerra cultural, venir a Lima como asalto al núcleo del poder, tomar aeropuertos; todo ese guión es sin duda del maoísmo.
La izquierda que ha apoyado esta insurrección va a ser la primera en perder. Ruth Luque por ejemplo, quiso representar el sentir sureño, pero los radicales que siempre ganan la sacaron. No van a perdonar a los “revisionistas”. Pero hay una izquierda que gana. Esa es la izquierda de las Dinas y los Otárolas. Esa izquierda que ahora tutela la transición y que es una nueva sorpresa en el escenario político. Esa izquierda que ha utilizado legítimamente la fuerza y, sobre todo, ha sabido descifrar los intereses de una Perú popular y plebeyo que no apoyó las protestas y que los sociólogos no se atreven a ver.
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