Iván Arenas

La izquierda pretende escribir la historia de Alan García

Con teorías más propias de un “opinador” que de un historiador

La izquierda pretende escribir la historia de Alan García
Iván Arenas
23 de abril del 2024


Como cuando en su día el historiador de izquierda Nelson Manrique escribió un libro “seminal” sobre Haya de la Torre y el aprismo (que incluso es materia bibliográfica en algunas universidades) la zurda académica intenta escribir la historia de Alan García en artículos, opiniones y libros. 

Antes vale decir que la tesis argumental del historiador Manrique gira alrededor de las sucesivas “traiciones” del propio Haya de la Torre al movimiento aprista, a sus militantes y a su historia revolucionaria cuando llega a pactos, acuerdos y alianzas con quienes fueron sus adversarios o enemigos jurados. Así, el historiador zurdo Manrique llama “traiciones” a los sucesivos acuerdos políticos y jugadas maestras de la política real que hiciera Haya en más de una ocasión. En todo caso sirve preguntarnos ¿qué es la política sino la posibilidad de llegar a acuerdos y pactos con los que no son iguales a uno? ¿acaso la política (que apela a pactos y acuerdos) no se inventó para evitar guerras del fin del mundo?

Ahora bien, en las últimas semanas y meses los historiados zurdos, herederos del antiaprismo académico, empiezan a desarrollar sus propias interpretaciones sobre la vida y obra de Alan García. Interpretaciones que a la postre intentarán ser la versión oficial que luego será enseñada en las escuelas y universidades, en tanto el aprismo mira desde la ventana. ¡Menuda providencia! 

Así se empieza a desarrollar, por ejemplo, que García se suicidó porque “no quería enfrentarse a la justicia”. Semejante sentencia es absolutamente inverosímil debido a que García, desde el fin de su primer gobierno en 1990, enfrentó varias veces a la justicia y a investigaciones en el Congreso. Allí están en todo caso las propias declaraciones del presidente de la “megacomisión” formada en el Congreso contra García, quien dijo en su informe final que no habían encontrado “desbalance patrimonial”.

Asimismo, estos mismos historiadores reducen la vida y obra de García a una “megalomanía” extrema del personaje en cuestión. Pero reducir la política a los “desvaríos megalómanos” de un personaje –en este caso García– no es propio de un historiador sino de un opinador de la historia que puede escribir cualquier artículo. Reducir la política al “ego” o a la “megalomanía” a un determinado personaje es un simplismo de una vertiente psicologista de quienes se creen historiados o politólogos. ¡La historia se hace con materiales!

Ahora, lo que sí es absolutamente rechazable es intentar equiparar a García con Pedro Castillo, Dina Boluarte, Ollanta Humala o Martín Vizcarra, porque el ex mandatario aprista tiene “ese estilo poco transparente que le hace daño a la política peruana”. En todo caso, ¿a qué “estilo” refieren? Porque el estilo de García –dentro y fuera del gobierno– no fue la persecución hacia el adversario; persecución que sí desarrolló la izquierda y una parte del progresismo liberal.

Valgan verdades, los historiados de izquierda deberían tener mayor cuajo cuando intentan construir el relato oficial sobre García porque cometen yerros que solo revelan su antiaprismo.

Iván Arenas
23 de abril del 2024

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