Iván Arenas
La izquierda, el periodismo y el antifujimorismo
La polarización obliga a los periodistas a tomar partido por uno u otro bando

La falsa polarización entre fujimorismo y antifujimorismo, que ha ahogado todo debate ideológico y ha degradado el espacio público, también ha logrado inmiscuirse en una parte del periodismo “independiente”. Y sobre todo en las instituciones que administran justicia, al punto que hoy se habla de “politización de la justicia” por parte de tirios y troyanos.
Como decíamos arriba, uno de los éxitos de esa absurda y falsa polarización es que el periodismo tome partido por uno u otro bando y se integre a alguna facción con el ánimo de excluir y excomulgar al otro. De hecho, si bien en estricto nunca hubo un periodismo “objetivo” (sino una sana dialéctica entre objeto informativo y sujeto ideológico) ahora es común definirse como como anti o como fuji ¡y no pasa nada! Aunque, como incidimos, semejante división no lleva a ninguna parte, solo a la confrontación y a la guerra del fin del mundo.
Si bien, como decíamos también, en el propio seno del periodismo había siempre una habitual dialéctica entre el sujeto ideológico y el objeto informativo, las aguas se separaban casi siempre entre periodistas que comulgaban hacia la izquierda y otros hacia la derecha. En ese sentido, el periodismo era una extensión de la política y la lucha ideológica. Así, el periodismo de “izquierdas” heredaba la condición de superioridad moral que la izquierda se arrogaba. De allí entonces que los periodistas de izquierda podían pontificar sobre “objetividad”, “verdad” e “independencia”, y dictaban lo que era o no periodismo.
No obstante, la izquierda y sus periodistas soslayan una determinante sine qua non para que el periodismo pueda ser “independiente” o “buscar la verdad”, a pesar de las cortapisas o presiones. De alguna manera, sin la propiedad privada de los medios de comunicación no podría existir ni independencia ni libertad. En todo caso, allí están las experiencias comunistas y colectivistas para corroborar todo lo anterior. El bolchevismo y el nazismo ahogaron el “periodismo independiente y objetivo” y en lugar de ello solo había propaganda. La verdad dependía del Partido y de la causa. Aquí radica la relación estrecha entre periodismo, libertad y propiedad privada.
El detalle ahora es que la polarización fujimorismo/antifujimorismo es una densa neblina que apenas deja ver otras dialécticas ideológicas o programáticas. Hoy ese polarización militante y pasional va dejando heridas y destruye toda posibilidad de acuerdos y pactos. En otras palabras la antipolítica en su más ligera expresión.
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