Guillermo Vidalón

El futuro deseable

¿Que esperamos ahora los candidatos a la Presidencia?

El futuro deseable
Guillermo Vidalón
13 de abril del 2021


Las elecciones del domingo 11 constituyen un acto de reafirmación democrática, por lo que debemos expresar nuestros saludos a los candidatos que han ocupado los dos primeros lugares por su respeto a la Constitución, más allá de las propuestas de mejora (en virtud que toda obra humana es perfectible).

Pedro Castillo y Keiko Fujimori lograron el mayor respaldo ciudadano. El primero es un educador de nivel primario; y la segunda es una administradora que, por su experiencia de vida, conoce de la administración pública y las labores legislativas. Ambos, al igual que los demás candidatos, coinciden en que el primer objetivo del nuevo gobierno será derrotar la pandemia.

La vocación de educador de infantes por parte de Castillo lo inclinará, además de impulsar o respaldar la vacunación (según la posición que finalmente ocupe), a acabar con la desnutrición infantil y fortalecer la alimentación de la madre gestante (con el mismo objetivo). De lo contrario, lograr aprendizajes en un niño mal alimentado resulta una tarea muy compleja y, lamentablemente, muchas veces infructuosa. Keiko comparte ese razonamiento, pero tiene en su haber conocimientos que le ayudarán a hacer realidad dicho objetivo.

Otro de los candidatos que disputó la segunda posición y terminó en tercer lugar es Rafael López Aliaga, quien fue el primero en alertar sobre los excedentes de inventario de vacunas con que contará los Estados Unidos. En ese sentido, fortalecer la relación con quien está en posibilidad de evitar que se enluten más familias siempre será positivo. 

Por su parte, de resultar electo Castillo tiene la posibilidad de demostrar que puede ser un gran presidente, respetuoso de la institucionalidad democrática y capaz de conducir al país hacia el desarrollo en lo económico y social, reduciendo la pobreza, generando empleo productivo e incentivando la inversión nacional y extranjera. Asimismo, conoce o, en su defecto, debe ser prontamente informado de cuáles han sido los períodos en que la pobreza y pobreza extrema disminuyó en el Perú a un ritmo mucho más acelerado que en otros países de la región, lo que concitó la admiración. Un gobierno de izquierda debe pasar del discurso emocional a los hechos, propender a la sostenibilidad del crecimiento y no un pico de entusiasmo ciudadano, que suelen terminar en alta inflación, dilapidación de los ahorros generados en los últimos 30 años y mayor pobreza. Además, Castillo se ha declarado un hombre de fe, alejado de los grupos políticos que en el pasado desangraron al país. Sería bueno que reitere su distanciamiento con quienes lo acompañaron en las manifestaciones del 2017 y que la presencia del Movadef se debió a infiltración en la reivindicación del profesorado. Y que con dicha agrupación no tiene coincidencias programáticas ni ideológicas. De lo contrario, serán poco creíbles sus propuestas con miras a ganar la segunda vuelta.

Con relación a Keiko Fujimori, lo cierto es que debe reiterar su vocación democrática, saludar el trabajo de su progenitor en cuanto a la pacificación del país, el ordenamiento de las finanzas públicas y la reinserción del país en el concierto económico internacional. Reiterar que ha aprendido de los errores del gobierno de su padre y que, en la medida que la ciudadanía le ha dado la oportunidad histórica de demostrar que será capaz de liderar un mejor gobierno, no defraudará. Además de combatir efectivamente la corrupción, brindar seguridad ciudadana con firmeza –tal como lo ha señalado–, deberá respetar las discrepancias y dejarse asesorar por personalidades de la talla de Hernando de Soto, quien bien podría ser designado embajador del Perú en los Estados Unidos. Y aprovechar la experiencia como financista de Rafael López Aliaga para lograr una rápida y efectiva gestión de los recursos públicos en favor de las grandes mayorías.

Por otro lado, tenemos a “la izquierda tecnocrática” liderada por Verónika Mendoza, quien por su juventud podrá aspirar nuevamente a la presidencia, ofreciendo sus mejores cuadros para que colaboren con quien finalmente resulte electo. Recordemos que sus principales asesores económicos cumplieron funciones públicas durante el gobierno de Alejandro Toledo. 

Acción Popular, que apostó por Yonhy Lescano, tendrá la oportunidad de renovarse, de volver sobre los postulados primigenios del fundador del partido, el arq. Fernando Belaunde Terry, quien acuñó la frase “El Perú como doctrina”, entendiéndose con ello la reflexión del espacio físico del territorio para emplear como un medio de satisfacción de las expectativas de la población; es decir, de la persona humana, tal como lo señala la constitución histórica del Perú. Los líderes de AP saben que deberán fortalecer su presencia en los gobiernos locales y regionales; por lo tanto, democratizar y orientar sus esfuerzos para garantizar o propiciar una mejor acción de gobierno también es su responsabilidad con el país.

Alianza Para el Progreso es ciertamente una organización que cree en la libre iniciativa de las personas y representa el emprendimiento exitoso del empresariado popular. César Acuña seguirá apuntalando la democracia y buscará que la administración pública apoye al emprendedor, rechazando toda opción que limite su crecimiento. Por ese motivo es que en el Perú no hay opción para quienes condenan el éxito: los emprendedores quieren crecer y competir sin cortapisa alguna y, en concordancia, APP será un puntal para que el país lo logre.

Las opciones partidarias han sido ciertamente sancionadas. Marco Arana llevó a la mayor pobreza a la región Cajamarca al ahuyentar la inversión, por eso ha sido rechazado. La fórmula Salaverry-Vizcarra y su símil Guzmán “Morado” han sido sancionados porque la ciudadanía se percató de la mentira, de la indolencia y de la utilización política de los medios de comunicación para magnificar algunas acciones y ocultar otras. Bien dijo Jesús que algunos ven “la paja en el ojo ajeno, no la viga en el propio”.

Es momento de unidad nacional y de madurez cívica de las opciones políticas. El compromiso es fortalecer la democracia, derrotar la pandemia, recuperar los empleos y reducir la pobreza que agobia a millones de familias. Es tiempo de reflexión cívica.

Guillermo Vidalón
13 de abril del 2021

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