Guillermo Vidalón
Castillo-Cerrón: el fracaso anunciado
¿Alguien cree que están capacitados para dirigir los destinos del país?

Próximos a la definición de la Presidencia, el domingo 6 de junio, las dudas se van disipando y surgen las certezas. El candidato Pedro Castillo no tiene claro qué modelo de gobierno quiere para el Perú. Un día manifiesta que tomará el control de todos los fondos privados de pensiones para volver a establecer un sistema público similar al quebrado de la Oficina Nacional de Pensiones; es decir, miseria asegurada para todos los trabajadores. Otro día, Castillo precisa que no dijo lo que dijo; sin embargo, su manifestación se encuentra debidamente registrada en audio y video.
Lo que podemos decir de este candidato es que no ha definido el rumbo de su propuesta, que no se encuentra lo suficientemente preparado para gobernar o que intencionalmente cambia el carácter de sus propuestas para que, en el supuesto de que llegue a ser gobierno, pueda decirle a los trabajadores: “yo les dije durante la campaña que tomaría el control de sus pensiones”. Y por lo tanto, los ciudadanos no tendríamos que expresar disconformidad alguna, y solo nos quedaría acatar y aceptar la extrema pobreza anunciada para más de 14 millones de peruanos.
Algunos dirán que 14 millones no es el número de afiliados al sistema privado de pensiones; sin embargo, los hechos demuestran que más de un peruano se beneficia de las pensiones de los jubilados; ya sea su esposa(o) –según sea el caso– o algún otro familiar que trabajó de manera informal. Asimismo, si el gobierno de Castillo decide disponer de los fondos del trabajador, además de las dos personas que ayuda a solventar, él y los otros dos pasarán a ser asumidos por algún hijo u otro en edad de trabajar. Es decir, por cada afiliado que se quede sin pensiones se afectará a cuatro peruanos (3.5 millones por 4 es 14 millones).
Tengamos presente que lo único cierto y seguro con que cuenta un trabajador al momento de su jubilación es una pensión que no pierda valor en el tiempo por las decisiones económicas de gobiernos, como las que pretende llevar a cabo el candidato Cerrón, perdón Castillo –disculpen el lapsus–;, pero es el primero quien ha señalado ser autor del Plan de Gobierno de Perú Libre, y el hermano de Cerrón ha dado a entender que Castillo es tan solo el candidato y que el gobierno será de su partido. Entonces, el conjunto de interrogantes que cae de Maduro es inmenso.
Asimismo, Castillo presentó ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) el Plan de Gobierno elaborado por su presidente, Vladimir Cerrón; y luego, por los cuestionamientos que recibió, presentó oportunamente otro documento, que denominó Plan Bicentenario. El JNE parece no haberse percatado de este hecho, como tampoco de que existían miembros sentenciados y vinculados al Movadef en la lista congresal de Perú Libre, que hasta Cerrón ha indicado que tiene vínculos con Sendero Luminoso.
Otra vez, un día Castillo asume el Plan de Cerrón y otro día lo desecha ¿a cuál Castillo le creemos? Estamos ante una enorme disyuntiva: Castillo versus Castillo. Algo así como la oferta del gas a S/ 12 o la Gran Transformación, que solo se registró en los bienes de la pareja Humala-Heredia, quienes contaron con el enfervorizado apoyo de las izquierdas, como ahora lo hacen con la dupla Castillo-Cerrón.
El hecho de que un candidato comunique indecisiones y falta de convicción en sus propuestas ha generado desconfianza en la población, así como en los agentes económicos que son quienes tienen capacidad para invertir, generar puestos de trabajo y reducir la pobreza. En la actualidad, ya existen registros que demuestran la falta de ofertas de puestos de trabajo, así como la precarización, que perjudica principalmente a los jóvenes que se incorporan a la vida productiva.
La desconfianza promovida por las idas y venidas del lápiz ya está impactando negativamente la canasta alimenticia de las familias más humildes, y esto se debe a anuncios como el cierre de las importaciones. Las avícolas para seguir operando requieren comprar maíz amarillo duro que no se produce de manera suficiente en el país; lo mismo sucede con la harina y la soya para producir aceite. ¿Realmente creemos que alguien como Castillo y su equipo están capacitados para dirigir los destinos del país?
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