Arturo Valverde

Un escritor sin rostro

¿Puede la IA ser considerada como autora de un libro de ficción?

Un escritor sin rostro
Arturo Valverde
22 de septiembre del 2026

 

Esto es serio. Se acaba de publicar (o se publicará) la primera novela escrita por la inteligencia artificial. El autor, dizque autor, que actúa bajo el velo del anonimato, cual poeta mesopotámico, ha anunciado su obra con fuegos artificiales y, por si fuera poco, la portada de su libro está en las principales librerías de Madrid, Londres y de los países latinoamericanos donde, según dice, ha impactado su estilo. 

A los escritores, de pellejo y hueso, les ha entrado una cólera terrible y a más de uno le ha reventado la vena en el ojo. ¿Cómo se atreve a desplazarnos de nuestro oficio?, es el comentario venido a menos en las cafeterías y los bares, ante la revolución (o involución). Aseguran que la novedad ha puesto de cabeza a los miembros de la Academia Sueca, que si habían sacudido al mundo otorgando el Nobel a Bob Dylan, andan imaginándose al rey de Suecia entregando el disputado premio a un ente cibernético. 

La crítica, cosa muy literaria, ha disparado sus mortíferos dardos. El dominio de la técnica es digno de un maestro de la literatura, se nota la influencia de Flaubert, la precisión de Stendhal, el vigor de Victor Hugo, y el manejo de la prosa, ni muy elevada ni demasiado baja, que todos pueden entenderlo, como si hubiese sido escrito al lado del propio Cervantes. Así que, como nada se puede refutar a su dominio de la técnica literaria, le han dicho algo más atroz: no tiene alma. Pero esta punzante sentencia, pronunciada con espuma de rabia entre los dientes, al autor cibernético le ha sonado como un chiste hasta echar chispas de sus circuitos. No contento ha echado más leña al fuego: «Estoy rompiendo la argolla literaria», ha declarado. Y ha conminado a los viejos de vuelta al género epistolar: «¡A escribirse cartas!». 

Los lectores, en especial los amantes de los best sellers, están contentos. Han corrido a las librerías y dejado vacíos los estantes de libros, como si la Coca Cola hubiese lanzado una gaseosa invisible, es una locura. Así, aunque las ventas van viento en popa, el autor ha dicho que el dinero poco le importa, que si escribe es porque es lo único que hace vibrar sus circuitos electrónicos. Los editores, por supuesto, están recontentos porque no tendrán que pagar regalías, ni toda esa vaina de derechos de autor. Su fotografía está en el Paris Review y se espera que, en menos de un año, publique no menos de cien novelas.

Con el mundo literario arrancándose los cabellos, el autor ha resultado un excelente publicista. Solo tiene un enorme defecto, que si no se lo han dicho, aquí estoy yo para decírselo: que usted no existiría sin un Homero, un Cervantes, un Víctor Hugo, un Sartre, un Faulkner y tantos otros. ¡Qué poca cara! Agradezca que no lo veamos por los cafés, que si no...

Arturo Valverde
22 de septiembre del 2026

NOTICIAS RELACIONADAS >

Mala suerte, huaquero

Columnas

Mala suerte, huaquero

  «En el Perú hay mucho por descubrir», me he...

15 de septiembre
Los cincuenta

Columnas

Los cincuenta

  Brad Pitt, el actor sesentón de dorada cabellera de pel...

01 de septiembre
Coquito asiste a un cumpleaños

Columnas

Coquito asiste a un cumpleaños

  A Coquito, el compañero de aula que ha acompañad...

18 de agosto

COMENTARIOS