Domingo Garcia Belaunde

Sobre la reelección encubierta

La Constitución no debe ser burlada

Sobre la reelección encubierta
Domingo Garcia Belaunde
05 de noviembre del 2026

 

Hace poco ha salido una noticia alentadora, por lo menos yo la considero así. Se trata de la posibilidad de que el Jurado Nacional de Elecciones revise, de oficio, los resultados electorales recientes, en especial en aquellos casos en los cuales se intentaba una reelección encubierta. Según ha trascendido, ha habido alrededor de 130 listas en esta situación, de las cuales solo unas 21 habrían logrado el éxito electoral y, en consecuencia, tendrían la posibilidad de ser reelegidas como alcaldes, pese a que la Constitución expresamente lo prohíbe.

Hay que ser conscientes de que una situación como la descrita no existió en el pasado, y más aún cuando estaba prohibida la reelección de los congresistas, que felizmente ha desaparecido. Todo esto es un rezago del nefasto periodo de Vizcarra que, recordemos, fue vacado en medio de protestas que lo apañaron, como las del Banco de Crédito y la Conferencia Episcopal Peruana.

Pero la prohibición de la reelección de alcaldes en el mismo distrito permanece. Adelanto mi opinión en contra de esta prohibición absurda, que debería desaparecer, pero mientras exista hay que respetarla. Y esta es tarea de este Congreso, que hasta ahora no parece dar fuego.

Y todo esto es, en parte, fruto de un juego político de un personaje que todos conocemos, no solo por sus enormes méritos, sino por su capacidad de insultar a los demás, en especial a las autoridades del Jurado Nacional de Elecciones, cosa que jamás había visto. Pues bien, este personaje fue candidato a la presidencia de la República —en donde perdió, pero denunció un fraude—, salió elegido senador, cargo que es irrenunciable, pero se las ingenió y se aceptó su renuncia. Y, tras renunciar al cargo de alcalde, postuló como regidor en una lista de su partido, presidida por el señor Rubio, quien renunció antes de la contienda (hubiera sido distinto si lo hacía una vez elegido o proclamado). Nos referimos, por supuesto, al señor López Aliaga, que hoy pretende nuevamente ser alcalde de Lima.

La situación que se está presentando es realmente anómala. Nunca antes había sucedido, y menos aún en materia electoral (salvo que nos remontemos a los años de 1950). Y además, teniendo en cuenta que, salvo excepciones, el aparato electoral ha funcionado, y bien, en los últimos años. Y el actual no creo que escape de eso.

Y es que lo que se está presentando en estos momentos, con el triunfo de la lista de Renovación Popular, es precisamente una violación de la Constitución, si es que es nombrado alcalde el primer regidor. Y si bien es cierto que esto debió haber sido dilucidado con anterioridad, también lo es que nunca se había presentado un caso así, tan claro y, sobre todo, tan audaz y, peor aún, sin precedentes. Esperamos que el Jurado Nacional de Elecciones, honrando lo mejor de su tradición institucional, no entregue la credencial de alcalde al señor López Aliaga, a quien cariñosamente le pedimos que espere un periodo más. Así de simple.

 

Domingo Garcia Belaunde
05 de noviembre del 2026

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