Giovanna Priale

Temas de género

Temas de género
Giovanna Priale
21 de abril del 2017

Sobre la necesidad de respetar la cuota de género

Hace unos días conversaba con unas amigas mías, de entre quince y dieciséis años de edad, y me contaban sobre un proceso de votación democrática en el salón de clases para elegir a los directivos de la empresa que habían formado, como proyecto de cuarto de secundaria. ¡Que bien!, dije yo, emprendimiento escolar. Entonces me dijeron que como resultado del proceso, salieron electos siete gerentes: de estos, seis eran hombres y una mujer.

¿Qué?, dije yo y entonces pregunté ¿y no había una cuota de género?, ¿qué dijo la miss? No, respondieron, la miss dice que fue democrático porque resultaron de la elección popular. Y entonces interrogué sobre cómo era la composición de los votantes? Me respondieron que eran veinte hombres y cinco mujeres. Entonces yo me perdí, ¿cuál es el mensaje que les damos a estas jovencitas? ¿Es esto democrático? ¿Está bien que no se cumpla con la cuota de género, que supuestamente exigimos en las empresas y en el gobierno? Fue una ametralladora de preguntas. Entonces una de ellas me dijo: "No te preocupes. Esto está bien porque todos somos iguales".

Aún estoy pensando cómo transformo toda mi impotencia por algo que yo considero injusto sin afectar lo que mis amigas valoran como socialmente correcto. Y retrocedo para concederles el espacio necesario para que ellas evalúen lo que sucede y cómo los grupos en los que se desenvuelven respaldan una postura más promujer o validan la supremacía de las mayorías, sin importar equiparar fuerzas.

Comparto esta reflexión sin ningún tipo de ánimo de crítica a estos jóvenes, chicos y chicas —a los que veo todos los días en el colegio o en la universidad, pues podrían ser mis alumnos— solo pensando en que tenemos que trabajar para construir un país con iguales oportunidades, en el que las mujeres y los hombres de mañana vivan con respeto y sin violencia.

Los valores los aprendemos en casa, pero es el colegio uno de los principales círculos sociales en los que estos valores se ratifican o entran en colisión. No podemos inmiscuirnos cuando estamos con jóvenes que piensan diferente; pero sí creo que tenemos el deber de confrontarlos con nuestras experiencias y con las de otros.

Mientras haya mujeres que son obligadas a casarse a los doce años de edad o violadas o matadas, las mujeres de mi generación no podemos descansar. Es larga aún la batalla y es vital que las nuevas generaciones sepan lidiar con las diferencias entre las legitimaciones forzadas (para justificar acciones machistas) de los ejercicios libres y transparentes en los que se respeta a las minorías y, por ende, se propicia su participación.

Aún sigo creyendo que la miss de mis amigas se equivocó y que este ejercicio, que ella considera democrático, no incluyó un precepto básico de madurez: la participación equiparada de las minorías. Sin embargo, elijo confiar y apostar por todos aquellos jóvenes que están leyendo mi artículo. Confío en que mis amigas sabrán hacer valer la opinión de los millones de mujeres que han muerto por conseguir el derecho al voto y por las que vivieron en la miseria porque no tenían el derecho al trabajo.

 

Giovanna Prialé Reyes

Giovanna Priale
21 de abril del 2017

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