Luis Hernández Patiño

Luis Hernández Patiño

Sobre nuestra conducta como electores

Peruanos votan sin informarse sobre los candidatos

Sobre nuestra conducta como electores
Luis Hernández Patiño
15 de August del 2018

 

Ante la situación actual, no cabe duda de que hay muchos motivos para criticar la conducta de algunas de las autoridades y de los representantes electos. Sin embargo, debemos reconocer que también habría suficientes motivos para criticar la conducta política de los electores, entre los que también me incluyo. Más aún, me atrevo a decir que la crítica a nuestra conducta “electoral” es un ejercicio pendiente. Sé que esta crítica no es nada popular, pero pienso que resulta necesaria y es bueno realizarla.

En principio, me gustaría anotar que los hombres y mujeres que postulan para representarnos en la función pública surgen de entre nosotros mismos. Son sujetos de carne y hueso que antes de llegar al municipio —a la región o al Congreso— a lo mejor vivieron en nuestro barrio, se cruzaron con nosotros en la bodega, en el paradero o en la peluquería. Recordemos que no es imposible averiguar sobre ellos, sobre sus antecedentes, sus capacidades y su real vocación de servicio, si es que la tienen, considerando la gama de medios con la que hoy contamos.

Pero resulta que al llegar las elecciones, entre nosotros hay electores que no muestran el mínimo interés por enterarse de eso. Por el contrario, se cierran ante cualquier posibilidad de recibir información. Incluso hay electores que adoptan una actitud un tanto caprichosa, parecida a la de aquellas chicas que se enamoran de un galán y no admiten que se les diga nada negativo sobre él.

Nos equivocamos

Cegados por el apasionamiento, enamorados de caritas simpáticas, ilusionados con las promesas y ofrecimientos de campaña, hay electores que ven a los candidatos como si estos fuesen seres importados de alguna misteriosa galaxia. Los consideran capaces de hacer todo lo que dicen mientras se realiza el coqueteo electoral, y votan. Pero votan porque sí, porque sí y porque sí; sin medir ni meditar en las implicaciones y posteriores consecuencias de su voto. Luego de la elección, cuando la situación se pone verde, se disculpan diciendo: “Nos equivocamos”.

Más allá de un derecho

Pensemos que el acto de emitir un voto, siendo un derecho, es más que eso. Implica deberes que se deben observar, como el de la responsabilidad que los electores necesitamos asumir al momento de decidir a quiénes les vamos a otorgar una porción de poder. En consecuencia, es necesario tomar conciencia del significado, de la trascendencia y el valor que tiene nuestra capacidad de votar y elegir.

El pretexto no va

Entre nosotros, los electores, hay quienes dicen que los políticos son una tira de mentirosos. ¿Es eso cierto? Sí, pero en parte. No se puede generalizar en una forma tan simple. En todo caso, una generalización de ese tipo esconde un pretexto que no va, un mecanismo de defensa de quienes votan por votar.

Por cierto, la actividad política no está exenta de la participación de aventureros, bribones y sinvergüenzas que juegan a la posibilidad de llegar al poder mintiendo. Sin embargo, aquí me hago una simple pregunta reflexiva y comparativa: ¿por qué hay heladeros que salen a vender en invierno? La respuesta es porque en invierno hay gente que está dispuesta y esperando para comprar helados. En ese mismo sentido, hay electores que están predispuestos a dejar que los engañen. ¡Y es de esto que algunos candidatos se aprovechan de lo lindo!

Falta ya poco para el proceso electoral, tanto municipal como regional, y vamos a ver a no pocos candidatos pidiéndonos que votemos por ellos. Ante eso, estimados lectores (y a la vez electores) seamos muy celosos del poder que vamos a asignarle a alguien mediante nuestro voto. No podemos elegir al que nos hable bien bonito y nos suspire al oído, diciéndonos lo que deseamos oír. Pongamos de nuestra parte, reaccionemos y cambiemos nuestra conducta como electores. Pensemos que nuestro voto trae consecuencias económicas y también morales. Pensemos y no votemos por votar, para salir del paso y no pagar la multa por no asistencia a las urnas.

 

Luis Hernández Patiño
15 de August del 2018

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