Guillermo Molinari
Políticas educativas: situación del maestro
Docentes requieren cambiar de mentalidad y construir una identidad más fuerte

En la actualidad, el maestro está ubicado entre las tensiones profesionales y las personales. Es señalado como el principal responsable del fracaso escolar, de los bajos desempeños y problemas de comportamiento de los escolares; por otro lado tiene que enfrentar las nuevas reformas y políticas que se implementan en el sector, obtener nuevos conocimientos, implementar nuevas estrategias y metodologías (como las TIC), demostrar competencia en sus desempeños, rendir cuentas, llenar un sin número de documentos, entre otras tareas, dejando muy poco espacio para crecer profesional y personalmente. La percepción que tienen los docentes sobre las políticas educativas solo son ideas de una política de Estado alejadas de la realidad y que por lo tanto no impactan en los contextos escolares.
Por otro lado es posible identificar dos tipos de instituciones educativas: en primer lugar aquellas con una cultura escolar tradicional y muy arraigada; y en segundo lugar, aquellas que vienen aplicando propuestas para enfrentar el cambio, ya sea en su identidad individual o en lo colectivo, y por lo tanto aparecen como escuelas exitosas. Junto a lo anterior se pueden identificar tres tipos de docentes:
- El docente que trata de aplicar las políticas y reformas educativas tal y cómo se le indica,
- El docente inconforme pero desubicado, y
- El docente reflexivo frente a las transformaciones educativas y dispuesto a generar cambios.
Esta realidad no es nueva, ya en el 2007 Vaillant, respecto del ambiente educativo y principalmente del aula, señala la existencia de un “rol docente fragmentado”. Debido a la gran cantidad de contenidos curriculares, la obligación de adaptarlos, organizarlos, modificar las metodologías y estrategias de manera acorde con los diferentes tipos de estudiantes y sus necesidades individuales. Todo lo dicho impacta la relación docente-alumno, debido a que en ocasiones la falta del dominio disciplinar o incapacidad de manejar los contenidos curriculares puede estar generando problemas de disciplina en el aula, además de causar problemas de autoestima de identidad en los docentes.
A todo lo anterior se suma el abandono, en la última década, de una adecuada formación permanente y el debido acompañamiento en el desempeño de los maestros, los problemas en la ejecución de los cronogramas y las filtraciones en los concursos de nombramiento docente, la ideologización y politización del sector, seguido de la disrupción de las TIC en los procesos educativos. Eso originó un golpe fuerte en la identidad docente, debido a que su formación en informática y uso y manejo de las TIC era muy reducida antes de la presencia de la pandemia. También provocó que la implementación de las tecnologías no se hiciera utilizando metodologías y estrategias adecuadas. Se siguió utilizando las herramientas informáticas en la mayoría de los casos ha sido para replicar lo que se hacía en la enseñanza presencial llevándolo al medio virtual.
Hoy el retorno a la presencialidad, en la gran mayoría de los casos, es un regreso a clases en el mismo marco y diseño presencial, porque parece que la motivación intrínseca de la computadora o los pizarrones interactivos es suficiente para llamar la atención de los estudiantes. Es más fácil que los estudiantes aprendan con la interacción que se genera con los software educativos e interactivos, sin generar o implementar nuevos paradigmas en la implementación de las sesiones de aprendizaje.
Un problema grave es que no todas las escuelas cuentan con recursos tecnológicos, no todos los docentes cuentan con la formación o la capacitación, problemas más agudos y mayor brecha en los colegios públicos. Un problema central es que actualmente no se afianza la formación de los docentes con base en paradigmas, metodologías y estrategias adecuadas a las nuevas tecnologías. Hoy no solo tenemos que la brecha de infraestructura se ha incrementado sino también la brecha tecnológica nos presenta desigualdades de oportunidades de aprendizajes en nuestros estudiantes.
Otro problema es la falta de autonomía de las instituciones educativas para discutir los mecanismos de autorregulación para identificar y establecer la diversidad en las regiones, con el fin de que sea cada escuela la que tome sus propias decisiones, y le permita a las escuelas las políticas educativas con la evaluación de sus resultados. Lo claro es que los cambios continuos e inestables de las políticas y reformas en el sistema educativo nacional, ha ido generando un modelo y rol profesional débil, inseguro y dependiente en los docentes, lo que ocurre es que el docente hoy solo espera que se le diga que y como debe hacer la tarea formativa, como se va a implementar las nuevas propuestas.
Es fundamental que los docentes reflexionen y realicen un análisis crítico sobre las políticas educativas y las vean cercanas a ellos dado que son ellos los que las hacen realidad en la escuela; son pocos los docentes que consideran que pueden investigar y crear nuevos modelos, conocer nuevos conocimientos y propuestas educativas, nuevos paradigmas educativos que deben ser adaptados y no adoptados, para no depender o pretender estandarizar los sistemas de enseñanza y aprendizaje.
Hoy los docentes requieren cambiar de mentalidad e iniciar la construcción de una identidad más fuerte, mejor reconocida por la sociedad, y comenzar a creer en sus propias capacidades y competencias profesionales. Pero sobre todo deben demostrar que pueden crear conocimiento, generando la verdadera disrupción educativa y promoviendo la innovación e investigación en la educación.
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