Alejandro Arestegui

La maldad se cierne sobre África

A puertas de una nueva guerra en el oeste de África, producto de la ambición de Putin

La maldad se cierne sobre África
Alejandro Arestegui
25 de agosto del 2023


Una nueva guerra a punto de estallar, increíble que la segunda década del siglo XXI sigan emergiendo conflictos que involucren a varios países y que podrían cobrar miles de días, el lugar donde estallaría esta nueva guerra no es otro que en África, país desangrado por las guerras modernas donde se cometieron atrocidades de todo tipo incluyendo genocidios en los años 90 parece atraer un nuevo foco de violencia, en esta ocasión en el noroeste africano, concretamente en el país de Níger, trataremos de explicar brevemente qué es lo que sucede y de por qué nos debería importar estos conflictos que modifican la geopolítica mundial.

La región del noroeste africano es una de las cunas de la humanidad, desde hace 2 siglos sufrieron el fenómeno del colonialismo y a pesar de que todas sus naciones se independizaron a mediados de los años 60 de su metrópoli, el arribo del nuevo siglo trajo nuevos males que incluyen el descuido y abandono de las antiguas metrópolis (sobre todo Francia), el terrorismo yihadista, el tráfico de migrantes y ahora las amenazas de los nuevos imperialismos: China y Rusia, este último mira con buenos ojos expandirse hacia otras regiones del globo, ya que ante la pérdida de influencia en la región Báltica, los Balcanes, el Cáucaso y Asia central, la nación gobernada por el tirano Putin está buscando nuevos horizontes sobre los cuales crear una zona de influencia, a pesar de lograr sendos tratados con las férreas dictaduras socialistas de Nicaragua y Venezuela, estas no son en absoluto naciones títeres completamente dóciles que permitan una sólida posición y dominio de la región, es por ello que los esfuerzos rusos se están concentrando en controlar y consolidar su influencia en el oeste africano, a la vieja usanza del siglo XX, fomentando golpes de estado militares que terminan en gobiernos abiertamente prorrusos, tal es el caso con los golpes de estado de Burkina Faso y Malí el año pasado, las graves tensiones generadas adrede en Sudán o el más reciente golpe de estado en Níger. Nos concentraremos entonces en lo sucedido hace apenas un mes en la región del Sahel.

Níger es un estado del noroeste africano, las diferentes etnias y culturas que habitan lo que hoy es su territorio jamás han formado una nación uniforme la cual simplemente fue forzada a unirse con la llegada de los franceses, estos concedieron la Independencia al país en 1960. El país está ubicado en una región bastante peculiar dentro del continente africano, por un lado en la zona sur bordea una zona poco fértil bordeada por grandes ríos como lo son el Senegal o el Níger; y al norte se ubica el gigantesco desierto del Sahara, durante muchos años los gobernantes locales vinculados al imperio del malí amasaron grandes fortunas a partir de las pepitas de oro que encontraban en las riberas de estos grandes ríos, sin embargo a mitad desde el siglo 20 se descubrió que Níger posee cuantiosos yacimientos de hidrocarburos y diferentes minerales, por lo que los franceses buscaron explotar dichos recursos bajo el incentivo de apoyar a consolidar al gobierno de Níger, sin embargo las cosas no salieron bien, este país es uno de los más pobres del mundo, no solamente tiene los ingresos per cápita más bajos de la región, sino que además lidera las tasas y porcentajes más bajos en todos los campos de desarrollo humano en la zona, obviamente dicha abyecta situación se presta perfectamente a que surjan movimientos radicales, movimientos radicales, tanto de terrorismo islámico yihadista como de grupos paramilitares completamente opuestos a los gobiernos pro-franceses que desde la independencia gobernaban desde la capital Niamey. Uno de estos grupos liderados por el coronel Seyni Kountché dio el primer golpe de estado de la historia de Níger en el año 1974.

Después de atravesar sendas catástrofes tanto naturales (estrepitosas sequías que causaron miles de muertes por crisis alimentarias) así como provocadas por el hombre (una serie de golpes de estado que suspendieron la constitución y provocaron el levantamiento armado de numerosas etnias como los tuareg en numerosas ocasiones), parecía que el país comenzaría una etapa de estabilidad y crecimiento después de vivir 13 años de democracia (pues el último de los nefastos golpes de estado fue en el año 2010), sin embargo todo esto cambió hace exactamente un mes, pues el 26 de julio del, el presidente constitucional Mohamed Bazuma fue detenido por soldados de la guardia presidencial de Níger en el palacio presidencial de Niamey. Los guardias también bloquearon las entradas a los ministerios gubernamentales, se había orquestado un nuevo golpe de estado.

En respuesta a estos incidentes, las fuerzas armadas de Níger rodearon el palacio presidencial en apoyo de Bazuma. El ejército también emitió un comunicado diciendo que había capturado "puntos estratégicos clave" en el país. Una publicación en la cuenta de Twitter del presidente de Níger decía que el ejército y la guardia nacional estaban listos para atacar a la guardia presidencial, lamentablemente el golpe tuvo éxito y el presidente fue reemplazado por una junta militar. El golpe fue ampliamente condenado por la comunidad internacional y la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO), que actualmente está considerando una intervención militar en el país, lo que conduciría a una nueva guerra en pleno 2023. Lo curioso y anecdótico de esta nefasta fecha es que numerosas personas junto con paramilitares salieron a las calles ondeando banderas rusas y vitoreando la presencia de soldados del infame grupo mercenario Wagner. La ECOWAS y la Unión Africana intentaron negociar con los golpistas, pero no hasta ahora nada ha prosperado.​ Incluso se especula que el antecesor de Bazoum como presidente, Mahamadou Issoufou, así como otros exmandatarios también estuvieron activamente participando en las negociaciones. ​

Ante esto se cree que el conflicto bélico es inminente, para mala suerte de los golpistas, la presidencia del ECOWAS ha sido asumida por Nigeria, el país más grande, poderoso y mejor armado de toda la región, a esto se podría sumar conjuntos de tropas de países como Senegal, Costa de Marfil o Guinea, los cuales están interesados por evitar que la influencia rusa y la desestabilización antidemocrática causada por ellos se expandan como pólvora a sus propios países. Está más que comprobado la presencia de mercenarios rusos tanto en territorio de Malí como en Burkina Faso y más recientemente en Níger. Pero no todo está perdido, ante los reveses militares y económicos que está atravesando la Rusia de Putin, tenemos que sumarle la trágica y misteriosa muerte en un accidente aéreo del líder del grupo mercenario Wagner: Yevgueni Prigozhin, el cual murió el pasado 23 de agosto junto a su segundo al mando, el también militar Dmitry Utkin. 

La mesa está servida para la discusión geopolítica, está más que visto que estos países africanos ya no quieren depender de las asistencias que hasta ahora brindaba Francia en la región, lamentablemente una pérdida de dominancia del país galo está trayendo consigo que otras potencias como Rusia y China quieran interesarse en controlar estos países y sobre todo extraer sus valiosos recursos naturales, ante esto Rusia sigue empleando la vieja técnica de la influencia militar, sin embargo su prestigio y reputación se está viendo cada día más mermado gracias a las victorias de los ucranianos ante los invasores rusos y una posible inoperancia de los mercenarios Wagner ante un conflicto contra un ejército bien armado y preparado como es el de Nigeria y sus aliados del ECOWAS, paralelo a ello todavía se desconoce cuál será la reacción de la mayoría de tropas Wagner al perder a sus dos principales líderes (fuera de África la mayor cantidad de mercenarios Wagner han abandonado Ucrania y se encuentran actualmente acuartelados en Bielorrusia), más la reciente pérdida de su líder Prigozhin podría desencadenar disputas por el poder o en el mejor de los casos una rebelión armada directa contra el kremlin, por lo que los golpistas africanos carecerían de apoyo militar, táctico y logístico que tanto le sería en utilidad para poder resistir una inminente invasión. La guerra es un mal que debería evitarse a toda costa, sin embargo, en estos tiempos tumultuosos, esperemos que la acción militar que lleva a cabo las naciones africanas para liberar a Níger de los golpistas, sea una operación rápida, quirúrgica y precisa que no conduzca a un baño de sangre que lleve a este pobrísimo y desdichado país en décadas de conflicto y sufrimiento humano.

Alejandro Arestegui
25 de agosto del 2023

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