Giancarlo Peralta
Huérfanos en Tia María
Congresistas de izquierda que quieren paralizar el proyecto minero

El proyecto cuprífero Tía María ha concitado nuevamente la atención del oportunismo político. Un grupo de congresistas de izquierda, que llevaron al poder al golpista Pedro Castillo y que ocasionaron la peor crisis económica de los últimos 30 años (una fuga de capitales estimada en más de US$ 20,000 millones), hoy quieren nuevamente paralizar una inversión de más de $1,400 millones, monto que sería el primer paso para que muchos capitales retornen al Perú.
Afortunadamente estos congresistas están huérfanos de apoyo en el valle de Tambo, cuyos pobladores están cansados de las promesas incumplidas de los lentejeros. Los pobladores del valle afirman que no se han olvidado de Pepe Julio Gutiérrez, quien extorsionaba a la minera pidiendo un millón y medio de “lentejas verdes”. Los congresistas de izquierda podrán afirmar que se refería a las menestras, pero el ciudadano de Tambo ya no les cree.
Los parlamentarios de izquierda se han reunido con “dirigentes” que no cultivan en el valle ni en ningún otro lugar; pero sí son financiados por algunas oenegés extranjeras que con la argucia ambiental solo buscan que les lleguen más dólares de su casa matriz. Y que la inversión nacional y extranjera se traslade hacia otros países, quizás para fortalecer a algún otro productor de cobre antes que al Perú.
Pero las cosas no le están saliendo bien el conglomerado rojo, hace poco más de un mes, el valle de Tambo corrió a María Agüero, congresista de las filas de Perú Libre, partido fundado por el prófugo Vladimir Cerrón, quien no ha aprendido las enseñanzas que su madre impartía a su joven e incauta militancia: “Hay dar la vida por el partido”, mientras que su hijo evade a la justicia.
Afortunadamente, los políticos de izquierda, aquellos que se encuentran en el parlamento, los prófugos y los lentejeros están carentes de apoyo popular. El paro nacional de la semana pasada no pasó de ser un corso con altavoces y quema de algunos neumáticos para obstaculizar el tránsito. Las “colaboraciones dinerarias con la causa”, mejor dicho “extorsiones”, fueron rechazadas por los camioneros, quienes prefirieron detener sus vehículos y esperar que los “manifestantes” se tomaran algunos “selfies” y puedan cobrar por sus acciones de “protesta social”.
Por otro lado, la izquierdista Verónika Mendoza encontró un motivo para resucitar ante la opinión pública, coincidentemente con Antauro Humala y hasta el lagarto Vizcarra. La primera ha olvidado que llevó las cuentas de Nadine Heredia cuando era su secretaria y, por supuesto, mantuvo silencio ante los latrocinios que ocurrieron durante el gobierno del “cosito” Ollanta Humala. Mientras que Antauro se ha dedicado a mandar mensajes nada subrepticios a los mineros informales para que le financien su campaña. El consumo público de hoja de coca parecería ir en el mismo sentido, pero dirigido al narcotráfico.
Por la corrupción, la izquierda está huérfana en el valle de Tambo y en el resto del país.
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