Giancarlo Peralta
Estertores del comunismo
Ante las pruebas de la corrupción enquistada en el Ejecutivo

El comunismo y sus expresiones criollas son un fracaso en lo ideológico y en lo político. Por un lado, la verborrea discursiva de “la justicia social”, siempre que sea subvencionada por el bolsillo ajeno, se ha venido abajo, ya no hay “pensamiento” contemporáneo que la sostenga. Por otro, el ejercicio en el gobierno del perulibrismo la pobre adhesión a “las ideas” quedó demostrada desde que establecieron vínculos indisolubles con la corrupción. De allí a pactar con la delincuencia común que se apropia de los recursos naturales a través de la caza furtiva de vicuñas, la tala y la extracción ilegal de la madera y los minerales, respectivamente, hay solo un paso.
Castillo es heredero del ollantismo, que imposibilitó el voto de los miembros de las fuerzas armadas y policiales en el 2016, empleando el mecanismo de la inamovilidad. En 2021 permitieron que una lista incompleta participe en el proceso electoral; además, que un miembro de esa lista, a la sazón de Perú Libre, sea simultáneamente titular de un organismo electoral que tenía a su cargo una sede de la Reniec. Del mismo modo, impidieron que las fuerzas armadas ingresen a supervisar el proceso electoral y que cuenten con una copia de las actas de los centros de votación. El encargado de la presidencia, el parlamentario Francisco Sagasti, llamó al premio nobel peruano, Mario Vargas Llosa, para que interponga sus buenos oficios y persuada a la candidata de oposición para que deje de seguir reclamando porque ¿el fraude había sido consumado?
Asimismo, ha quedado demostrado que Sagasti relajó los requisitos para que una persona ejerza la secretaría de Palacio de Gobierno, que recayó en el hoy colaborador eficaz Bruno Pacheco, aquel que escondía US$ 20,000 en el baño del despacho presidencial. Y cuyo jefe, Pedro Castillo, dijo desconocer o decidió guardar silencio por recomendación de su asesoría legal. ¿Quien guarda silencio está colaborando con la justicia en el esclarecimiento de los hechos? Definitivamente no.
Las izquierdas insultan la inteligencia de los peruanos cuando en la actualidad pretenden desligarse del Presidente. Sin embargo, desde el Congreso de la República hacen todo lo posible para mantener en el poder a quien los cobija y contrata generosamente, con los impuestos que pagamos todos los peruanos. Las izquierdas, además de sus prácticas corruptas, también han demostrado su incapacidad para el manejo de la cosa pública.
Inclusive, quienes ayer se mostraban indignados ante cualquier desliz verbal de la derecha, han guardado silencio cómplice ante el maltrato físico, moral y degradación de una mujer acusada de practicar la hechicería. ¿Y dónde están las oenegés defensoras de los derechos humanos, los movimientos feministas, los promotores de la denominada ideología de género? Sencillamente han puesto de manifiesto su oportunismo político y que su abrazo a las “causas justas” depende de que resulten útiles a sus objetivos primigenios: destrozar la democracia y entronizarse en el poder.
Los peruanos estamos advertidos. ¡Vacancia ya! ¡Comunismo nunca más!
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