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Cuernos de unicornio ¿Cuándo empezó nuestra obsesión?

Columna

Cuernos de unicornio ¿Cuándo empezó nuestra obsesión?

24 de Julio del 2017

Fantasía y realidad en torno a un animal mitológico

El escudo de armas del Reino Unido presenta a un león de oro con la Corona de San Eduardo y un unicornio de plata encadenado. El unicornio fue sin duda una criatura de fascinación, tanto como para plebeyos como para monarcas, durante el medievo. Este animal mítico, con cuerpo de caballo y adornado con un único cuerno en espiral, era buscado por los aventureros que se desplazaban por el nuevo mundo.

La figura del unicornio estaba asociaba con la pureza y la virginidad. Por ello su magnífico cuerno era utilizado por apotecarios para curar o prevenir el envenenamiento, tratar la lepra y la plaga. El cuerno del unicornio se sumergía en agua para purificarla o se pulverizaba para hacer infusiones. Increíblemente en la libreria britanica se puede encontrar un libro con recetas de cocina medieval que muestra recetas con carne de unicornio.

En el inventario de la reina Isabel aparecía listado el objeto más valioso que podía poseer un monarca: el cuerno de Windsor. El cuerno de unicornio estaba incrustado de piedras preciosas. En aquella época el cuerno tenía el mismo precio que un castillo, estando valorado en 10,000 libras. Fue tanta la fijación de los monarcas con los unicornios que incluso mandaban a hacer copas de vino con este material, y el rey danés Christian III hizo un trono hecho exclusivamente del cuerno. Sin duda el trono no se podía valorar monetariamente, pero simbólicamente mandaba un claro mensaje de la riqueza y del poder del reino.

En aquella época la taxidermia y los kunstkammer (cuartos de las maravillas) estaban en total apogeo. Estas habitaciones exhibian rarezas para los ojos occidentales que no habían puesto su propio pie en otros continentes. Entre las maravillas que adornaban la habitación podía encontrarse desde taxidermias falsas de sirenas hasta un bezoar de caballo. Estando los unicornios presentes en la literatura, relatos bíblicos y arte no fue difícil convencer a los compradores de que el “cuerno” con trazado en espiral que se les estaba presentando era genuino y provenía de la criatura. Es más, muchos aceptaron al unicornio sin chistar; pero pusieron en duda la verdadera existencia del ornitorrinco y examinaban a fondo cada espécimen para comprobar que no sea un castor al cual se le había cocido el pico de un pato y las patas de una nutria.

Por supuesto el unicornio, como blanco y reluciente corcel, no existió en la naturaleza. Estos cuernos provenían del unicornio del mar, el narval. Este animal que habitaba el polo norte había sido cazado y traficado por vikingos y esquimales para ganarse unas monedas con la credulidad de la gente y la atracción por lo mágico y sobrenatural.

En el año 2016 se abrió una luz de esperanza para las personas que aún creen que los unicornios habitaron alguna vez este planeta. En Kazakhstan se encontró un cráneo muy bien conservado de un espécimen parecido a un rinoceronte que poseía un cráneo con un único cuerno. Este unicornio Elasmotherium sibiricum habitó Siberia hace más de 30,000 años, y de momento se sigue estudiando.
 

Rocío Valverde