Rocío Valverde

El zumbido

Un misterio ruido que se escucha en muchos lugares del mundo

El zumbido
Rocío Valverde
03 de febrero del 2020


¿Es un avión?, ¿un enjambre de abejas, ¿un
poltergeist?, ¿somos parte del 4%?, ¿o hemos perdido la cabeza? Todo empezó una fría mañana de enero. Eran casi las siete de la mañana y un avión volaba a baja altura por el vecindario. Su zumbido sacudió las ventanas, hizo vibrar las paredes y me despertó encabronada. Comencé el día llenita de furia porque era lunes y hubiera podido cobijarme bajo mis cincuenta edredones unos 30 minutos más, pero ese piloto madrugador también había despertado a mi vejiga y me urgía ir al baño.

Por cosas de la vida, distribución de la riqueza y herencia, muchas personas del condado tienen aviones privados y juegan a ser Top Gun algunas horas del día. Nuestra casa queda en un cul-de-sac, que suena súper chic en francés, pero en nuestra lengua significa literalmente culo de bolsa, aunque yo prefiero llamarle bolsón cerrado, como si habitara Hobbiton. Es un lugar tranquilo, un punto muerto donde solo viven y aparcan los residentes de la bolsa. Lo normal es que fluya la paz y la tranquilidad, lo malo es que al acostumbrarte al silencio cualquier ruido molesto se cuadruplica.
Esa mañana yo sentía que el zumbido del avión había encontrado un refugio en las paredes de mi casa y en mi sien.

Pasaban las horas y aún podía escuchar un bajo zumbido recorriendo toda la casa. Salía de rato en rato al jardín a ver si lograba divisar algún avión o helicóptero, pero solo encontré palomas, urracas y un gato al acecho. Mi dolor de cabeza se hizo más evidente y con ello se potenció ese zumbido que parecía vibrar a ritmo con mi arteria temporal. 

Con los sentidos alterados también incrementó mi terquedad y busqué una aplicación para seguir el tráfico de aviones. Veía cómo las naves hacían bucles en el aire viajando de Oxfordshire a Cambridgeshire, pero ninguna volaba cerca de casa. Pensé entonces que quizás el viento que viajaba a 20 km por hora estaba trayendo el zumbido de los aviones hasta esta zona.

Luego elucubré que quizás alguna abeja o ave era la culpable de la vibración. Quizá alguna había entrado por algún huequecillo y había encontrado un hogar en las huecas paredes de la casa. Toc-toc, toc-toc, iba haciendo en todas las paredes, pero ningún animalito me respondió. La lógica abandonaba mi cerebro y este comenzó a aceptar cualquier explicación. "¡Tienes un poltergeist!", un fantasma ruidoso alemán había venido a la ciudad a atormentar a todos los británicos por salirse de la Unión Europea.

Hubiera pensado que tenía tinnitus de no ser porque mi esposo comenzó a escuchar el zumbido aún cuando cortamos la electricidad en toda la casa. Él empezó rápidamente a perder la cordura, y al no localizar la causa de la vibración dentro de la casa se volcó a la web y en ella encontró la teoría del zumbido "The Hum". En distintos lugares del mundo la gente ha reportado escuchar un sonido persistente de baja frecuencia que se asemeja a un carro con el motor en marcha a todas horas. Supuestamente el sonido es perceptible solamente por el 4% de las personas y se puede encontrar la ubicación de los reportes en la base de datos "The world hum maps and database" disponible en la red. Entre las teorías que tejen esta la posibilidad de un fenómeno interno otoacustico desencadenado por factores aún desconocidos, como por ejemplo la toxicidad de un fármaco. En aquella página no dan cabida a los conspiranoicos que sugieren que el zumbido es provocado por un arma de control mental.

Durante años se han reportado muchos zumbidos que no tienen absolutamente nada que ver con el fenómeno "the hum", porque se puede señalar con el dedo, sin temor a equivocarse, a un factor externo como el agente causante del ruido. Por ejemplo el zumbido de Hampshire desveló a muchos residentes de la localidad costera que incluso llevaron su queja a la municipalidad. En este caso se señaló a un pez en un ritual de apareamiento como posible responsable. Resulta factible especular que unos peces machos estaban enfrascados en una competición de zumbidos intentando ahogar el sonido del rival.

Recientemente, en noviembre del 2018 un zumbido de veinte minutos fue escuchado en Chile, Canadá, Hawái y Kenia. Este episodio también tiene ya un culpable, en este caso el nacimiento de un volcán en isla de Mayotte. Se ha determinado que el sonido emitido fue producido por la resonancia del reservorio de un volcán. ¿Sería posible que mi esposo y yo seamos parte del 4%? Estadísticamente nos parecía muy improbable que los dos podamos escuchar el zumbido sin que haya agente externo. De repente el teléfono vibró. "La casa hace un ruido cuando hace mucho viento. Mis hijos dicen que es el extractor del baño", confesaba el mensaje del antiguo propietario del inmueble.

Mi esposo corrió al segundo piso, saltó sobre la tapa del váter y con un destornillador arrancó la tapa del extractor. En ese momento el viento corría con más fuerza y los cables expuestos vibraron. ¡Encontramos nuestro zumbido! Un gran tubo atraviesa una falsa pared hueca desde el primer piso hasta el techo. Cuando hace mucho viento el aire entra por un tubo que está sobre el tejado y produce ese zumbido infernal. Ahora solo falta encontrar un maestro de obras a quien poder explicarle el zumbido.

Esta semana de locura, inducida por un zumbido, me hizo revisar el mapa de reportes de "the hum" y vi que en Lima dos personas dicen poder oírlo. ¿Alguien más lo ha escuchado?

Rocío Valverde
03 de febrero del 2020

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