Carlos Adrianzén
Las Reservas no son de todos
¿Qué son y para qué sirven las Reservas Internacionales?
En esta oportunidad quiero escribirles sobre un tema caliente en la campaña electoral: el supuesto uso de las Reservas Internacionales depositadas en el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). Casi todos los candidatos las mencionan. Muchos las quieren usar, pero conviene tener algo claro: una enorme cantidad de aspirantes a cargos públicos no tiene idea precisa de cinco preguntas básicas: ¿Qué son las Reservas Internacionales Netas? ¿Para qué sirven realmente? ¿De quiénes son? ¿Cómo se acumulan y cómo pueden desvanecerse? Y la más importante: ¿Cuánto daño se le hace al país cuando se ignoran estas preguntas?
Y esto no es un problema solo de candidatos. La mayoría de votantes tampoco lo tiene claro. Pero no se preocupe: las respuestas son simples.
¿Qué son y para qué sirven las Reservas Internacionales?
Según el propio glosario del BCRP, las Reservas Internacionales Netas (RIN) son la diferencia entre los activos y pasivos líquidos internacionales contabilizados en el BCRP. Dicho en palabras sencillas: son una caja de respaldo en moneda extranjera. Y ese respaldo es importantísimo porque representa liquidez internacional. En términos monetarios, es una pieza clave del sistema financiero: junto con la emisión monopólica de Crédito Interno Neto, son parte del dinero primario o de alto poder.
Si el gobierno las quema demagógicamente, inmediatamente enciende la maquinita de billetes. Por eso, manipular las reservas es como jugar con una bomba monetaria. La diferencia es que la explosión no se escucha… pero se paga amargamente con inflación, devaluación y pobreza.
Entonces, ¿para qué sirven? Sirven principalmente para algo vital: dar confianza. Un país con reservas altas transmite orden. Transmite estabilidad. Ellas apantallan. Dan evidencia de que la economía es manejada con responsabilidad.
En una economía abierta al comercio y a la inversión, eso vale oro. Y lo contrario también es cierto: cuando un país tiene reservas bajas, el mensaje es claro… alto riesgo. Piense en la dictadura cubana. Sus reservas casi inexistentes reflejan lo que ocurre cuando una economía pierde credibilidad. Un saldo alto -de depósitos y valores internacionales- en las cuentas del Banco Central inyecta confianza.
¿Sirven para controlar el dólar? Las reservas pueden usarse para defender el tipo de cambio nominal por un tiempo. Pueden frenar una subida abrupta del dólar durante algunos días o semanas. Pero cuidado: las reservas no blindan a un país. Con un tipo de cambio administrado -léase: fijo-, si caen severamente los Términos de Intercambio u ocurre una crisis fuerte de confianza —por ejemplo, si llega un gobierno autoritario o improvisado— las reservas pueden desvanecerse muy rápido. Incluso en cuestión de días.
De hecho (Ver Figura A) , en el Perú reciente se ha mantenido un régimen cambiario rígido en términos reales y también se ha visto que en momentos de tensión política se perdió una parte importante de reservas, hasta que el riesgo se redujo. Las reservas no son un escudo mágico.

Lo más valioso de tener reservas altas es lo que representan: confianza en la economía. A la temeridad de tratar por un tiempo de hacer un poco más barato o rígido el tipo de cambio real se le llama hoy en el país, dólar administrado. Lo invito a ponderar cuánto menor resulta hoy la producción para la exportación o sustitución de importaciones, debido al dólar abaratado de estos tiempos.
¿De quiénes son las Reservas Internacionales?
Aquí llega la pregunta incómoda. Y también la más importante. Las reservas tienen dueños. No son de todos los peruanos. El saldo registrado contablemente en el Banco Central refleja depósitos y valores que no pertenecen íntegramente al Estado. Parte importante corresponde a recursos de la gente y las empresas, mantenidos allí por el funcionamiento del sistema financiero y por regulación (ver Figura B).

Por eso, usar reservas como si fueran un fondo para repartir o gastar implica una irresponsabilidad enorme. Delincuencial. Y peor aún: suele ser una propuesta lanzada por políticos que no entienden lo que están tocando… o que sí lo entienden, pero buscan el aplauso fácil o beneficiar a un grupo de mercaderes privados.
Insisto. Las Reservas Internacionales depositadas -por efecto de la regulación- en el BCRP, no son de todos los peruanos. Grábenselo. Solo dictadores como Lenin, Maduro, Castro, Chávez o Hitler creerían que robarle a los que confiaron en el país -depositantes o empresas- es un acto reivindicativo.
¿Cómo se acumulan… y cómo se pierden?
Históricamente en nuestro país (Ver Figura C), las reservas internacionales netas crecen por dos razones principales: Cuando exportamos más de lo que importamos. Es decir, cuando entran más dólares al país que los que salen. Y. Cuando ingresan capitales privados. Inversión, ahorro, proyectos, financiamiento externo. En ambos casos, estos cuadros reflejan institucionalidad. O para aprovechar mejores precios internacionales o para captar capitales.

¿Y cómo se pierden? Cuando se destruye la confianza. Si un gobierno decide usar el tipo de cambio y las reservas con fines populistas, mercantilistas o demagógicos, el mensaje hacia el mundo es claro: “Aquí se puede manosear lo ajeno”. Y entonces ocurre lo previsible: los dólares se van, la inversión huye y el país se acerca a una crisis de pagos. Esto ya lo vivimos. Nuestra historia está llena de ejemplos, como los desastres macroeconómicos de Velasco o la Alianza Izquierda Unida.
¿Son entonces un simple cazabobos?
Las Reservas Internacionales son un indicador fundamental para cualquier economía seria. Un nivel alto sugiere un país más confiable. Pero también pueden convertirse en un instrumento de engaño electoral. Porque algunos candidatos venden la idea de que las reservas son dinero disponible que se puede usar para financiar cualquier cosa. Eso es falso. Quemar reservas ajenas y provocar una devaluación brutal no solo sería un error técnico: sería un golpe directo contra el pueblo. Y, como siempre, los que más sufrirían serían los más pobres.
Una advertencia final: las reservas representan, en buena medida, el esfuerzo del país: ahorro, inversiones, jubilaciones, estabilidad y confianza. Querer tomarlas sin entender sus consecuencias es traición al pueblo por irresponsabilidad. Pero, cuando lo que se busca es –en cambio– quemar las reservas internacionales para generar adrede pobreza y frustración no es solo irresponsabilidad. Es la vieja receta de los regímenes totalitarios de izquierda.
Por eso, estimado lector: cuando escuche a un candidato hablar de usar las Reservas Internacionales Netas, pregúntese si está frente a un ignorante, frente a un oportunista o frente a un potencial dictador que sabe que puede engañarlo y necesita empobrecerlo. La ciudadanía siempre implica conocimientos económicos.
















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