Cecilia Bákula

Un país quebrado y desfigurado

¿Cómo hablar de igualdad y justicia ante encarcelados sin proceso?

Un país quebrado y desfigurado
Cecilia Bákula
05 de mayo del 2019

 

Quizá es mía la percepción, quizá la comparten otros lectores, pero en estos tiempos vivimos viendo, como en un teatro, una trama que parece conducir a un final muy poco feliz. Y no puedo dejar de llamar la atención sobre algunos temas de pura coyuntura que, sin duda, dejan de ser eso pequeño para ser reflejo de problemas estructurales graves.

Uno de ellos es el cierre del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú: el gran museo del Perú, el emblemático espacio de Pueblo Libre. No cuestiono las razones técnicas que aduce el Ministerio de Cultura, me preocupa la carencia de un espacio cultural como ése, que debe ser una oferta indispensable para el público en general. Los escolares de la ciudad ya lo tenían como visita insustituible. Y ello me lleva a pensar en una pregunta básica: ¿qué museo o espacio cultural tienen los escolares de otras ciudades del Perú?

Recaigo entonces en el crudo centralismo que no hemos sido capaces de combatir ni superar. En los primeros años del siglo XX era la provincia la rica en materia y en espíritu, era la provincia la que enriquecía y proveía a la capital. De eso dan testimonio los grandes nombres de quienes construyeron los fundamentos de nuestra historia contemporánea: César Vallejo, Ciro Alegría, Víctor Raúl Haya de la Torre, Daniel Hernández, José Sabogal, José Carlos Mariátegui, Jorge Basadre, Luis E. Valcárcel, Ignacio Merino, Elvira García y García, Fernando Belaunde, Daniel Alomía Robles, José Cayetano Heredia, Daniel Alcides Carrión, Clorinda Matto de Turner, Uriel García, Martín Chambi, Magda Portal, Rafael Larco, Mercedes Cabello de Carbonera, José María Arguedas y muchos otros, una lista infinita de grandes personas y potentes creadores. Hoy, la ciudad capital no devuelve nada, no hace más que consumir y quizá, a eso le queremos seguir llamando justicia, igualdad y patria.

Otro elemento grave que me remite a ese país quebrado y casi desfigurado es el tema de la aplicación de justicia. Qué justicia más injusta es aquella que, digitada por intereses corruptos, llega tarde o no llega; esa justicia que priva de libertad antes de acusar o acusa antes de investigar. Esto está creando un clima de antirrespeto a la justicia y a quienes se sienten empoderados a niveles pseudo divinos para aplicarla, sin percatarse de su propia pequeñez humana y de la responsabilidad que tienen ante el descrédito que generan y las consecuencias que no quisiéramos imaginar. Sucede igual con la autoridad política, tan venida a menos, tan poco representativa y con un desconocimiento casi total del sentido de las palabras dignidad, responsabilidad, orgullo.

Pero quiero referirme a lo que quieren vendernos como modernidad en la educación y la inclusión, la tan manoseada expresión de igualdad o ideología de género. ¿De qué hablamos? Creo que de una burda maniobra y manipulación de conceptos. Creo que lo que el Perú requiere es la igualdad de oportunidades para todos, para hombres y mujeres; requerimos revalorar y poner en práctica vivencias, valores y actitudes como amor, transparencia, familia, respeto, vida, educación, cultura, patria, autoridad, nación. Y eso no se logra precisamente polarizando, se logra entendiendo que la inclusión no puede referirse monotemáticamente a la igualdad de géneros, sino a la igualdad de derechos y posibilidades.

Hablo por mí misma, por supuesto, pero siento que en esto represento a muchas mujeres, hastiadas de esos conceptos que embrollan y no construyen. ¿Cómo hablar de igualdad a quien no tiene donde cobijarse? ¿Cómo hablar de igualdad a quien tiene que venir a Lima por atención médica? ¿Cómo hablar de igualdad y justicia ante encarcelados sin proceso, frente a muchos otros libres y respaldados por la autoridad de turno? ¿Cómo hablar de igualdad para los niños cuando su educación es pobre y los aleja de la competitividad? ¿Cómo hacerlo ante la creciente cifra maligna de anemia en la primera infancia?

Difícil es hablar del futuro. Difícil imaginar nuestro Bicentenario.

 

Cecilia Bákula
05 de mayo del 2019

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