Juan Sheput
Un Gobierno sin integridad
La integridad se define como moralidad, honestidad y honradez

Los antiguos griegos polemizaron mucho alrededor del binomio cuerpo – alma. Mientras para Platón esta relación era compleja –pues consideraba que, en tanto el alma era inmortal, el cuerpo era una cárcel pasajera–, para Aristóteles la relación era única, completa, el alma y el cuerpo eran una sola sustancia, era integritas.
La palabra viaja en la historia y conforma luego, ya en nuestro idioma, la integridad, esa cualidad propia de los seres humanos en la cual la coherencia entre lo que se predica y practica va de la mano con conceptos como moral, honestidad, honradez. La integridad es fundamental en el devenir de la humanidad. Los hombres de carácter superior hicieron esfuerzos para integrarla a su estilo de vida, y es gracias a ese esfuerzo que luego nacen elementos colectivos como los códigos, que no son otra cosa que un conjunto de significados que al ser aceptados norman el comportamiento.
La palabra integridad ha tenido un rol muy importante en el desarrollo de la cosa pública. Desde sus orígenes aristotélicos ha caminado en paralelo a lo que Pinker llama la mejora de la humanidad. Steven Pinker señala que el progreso humano tiene que ver mucho con el alejamiento del tribalismo; es decir, ese concepto en que uno se concentra en sí mismo y en quiénes lo rodean y no le importan los demás. Y para alejarse del tribalismo es fundamental la integridad. Es por ello que, en paralelo al progreso de la humanidad, la gestión de lo público ha tenido en el concepto de la integridad uno de sus pilares: adherir a un comportamiento ético, con respeto a lo legal y dando prioridad al bienestar e interés público por encima del interés privado. Ese es el núcleo de la gobernanza, la buena gobernanza, a la que debe aspirar un gobernante.
El Gobierno de la señora Dina Boluarte tiene una Oficina de Integridad y Lucha contra la Corrupción. Está ubicada en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, y tiene una Secretaría de Integridad Pública en la Presidencia del Consejo de Ministros. Parece una broma, pero no lo es. Ambas existen. Y si leemos sus funciones buscan que el gobierno actúe con ética, respeto a la ley y a las normas y luche activamente contra la corrupción.
Luego de escuchar las declaraciones de la presidente Dina Boluarte defendiendo a su hermano Nicanor de una legítima investigación del sistema de justicia y la forma como el gabinete en su conjunto, con el presidente del Consejo de Ministros a la cabeza, ha salido a defender al hermano de la presidenta y a un ministro cuestionado por corrupción, puedo inferir que la integridad es palabra muerta para este gobierno.
Deberían cerrar esas oficinas. Sería una muestra de coherencia. De paso le ahorrarían al país un gasto que, por ahora, no tiene justificación.
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