Dardo López-Dolz

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Solo la razón contruye Estados fuertes

Se pretende demoler la credibilidad de los tres poderes del Estado

Solo la razón contruye Estados fuertes
Dardo López-Dolz
18 de July del 2018

 

“En tiempo de tribulación no hacer mudanza”, sabia frase de San Ignacio de Loyola que invita a resistir el embate de las vicisitudes terrenales sin dejar que nublen el buen juicio. La natural indignación ciudadana por la exhibición mediática de algo que todos los peruanos intuíamos o sabíamos —la existencia de corrupción hasta en los más altos niveles del sistema jurídico peruano— generó un fundado clamor de sanción. En medio de un entorno en el que la política viene siendo judicializada y la judicatura evidencia un alto nivel de politización, además del interés “comercial” (como se le denomina en el argot de litigantes), asistimos a un intento de réplica peruanizada de la partida de nacimiento de la dictadura de Evo Morales.

Repartieron bosta con ventilador, entremezclando el estiércol, machacando insinuaciones difamatorias hasta el hartazgo en noticieros dominicales, sin más apoyo que menciones en conversaciones inocuas de terceros. Como si quienes dieron esa orden no conocieran el extendido vicio limeño del alarde y la palangana sobre supuestos (a menudo inexistentes) contactos, amistades y cercanías. Vicio con el que algunos coleguitas justifican luego el cobro del “favor”.

El objetivo se caía de maduro: demoler la alicaída credibilidad de los tres poderes del Estado, arrojando dudas sobre líderes y partidos naturalmente desgastados (lo suyo han hecho también sus integrantes), para fabricar un entorno dinamitero golpista que permita adelantar elecciones y modificar la Constitución, a la usanza chavista. Hasta un maleable candidato de plastilina color octubre, con olor a huevera de esturión, venía siendo moldeado para la ocasión. Aunque nunca faltan crédulos, ingenuos y opas, la prensa alternativa y las redes sociales dieron alarma oportuna y la amenaza parece haber reculado. Por ahora.

A nadie en su sano juicio se le ocurre escuchar a quien le aconseja prender fuego a su casa (menos con el adentro) porque encontró en ella polillas. Las busca, rastrea su madriguera, les pone trampas, las atrapa, las expulsa o extermina a todas, para luego fortalecer los espacios por donde se colaron.

Hace tiempo que desde este medio vengo reclamando el pronto inicio de la imprescindible labor legislativa de reforma de los operadores de justicia, hoy el MP, el PJ y el CNM exhiben a gritos la falla estructural que adolecen. El producto de la elección del CNM ha demostrado que el sistema actual de CNM no funciona. La solución pasa por dos etapas que pueden empezar simultáneamente pero tienen naturaleza y plazo distintos.

La primera es investigar, aplicando el debido proceso, a los magistrados y consejeros involucrados en los hechos descubiertos, apartarlos y sancionarlos de acuerdo a ley. Justicia es sancionar a los culpables, no a todo el vecindario.

La segunda es abocarse a una reforma constitucional y legislativa, aplicando a pie juntillas los procedimientos que la propia Constitución contempla, circunscribiéndose estrictamente a la forma como se eligen y controla a jueces y fiscales. Rápido pero sin prisa, como se hacen las cosas importantes.

El mismo argumento irracional que lleva a proponer forzar la renuncia o despido de todos los miembros del CNM ya fue usado hace poco por quienes pretendieron que los dos vicepresidentes de la República renuncien por las faltas del presidente. Los mismos enemigos de la democracia también lo piden para el Congreso ante cada episodio de inconducta personal de algún congresista, olvidando convenientemente que la culpa no se contagia como la gripe, y que esos congresistas llegaron ahí por el voto ciudadano.

La historia ha demostrado que solo la razón construye estados fuertes. Las pasiones desbordadas hacen al ciudadano manipulable, y ya sabemos quiénes, con PhD en manipulación y billetera gorda, andan sueltos por el barrio.

 

Dardo López-Dolz
18 de July del 2018

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