Paul Neira

Qué, cómo y por qué evaluación docente

Tres miradas al tema de la evaluación docente

Qué, cómo y por qué evaluación docente
Paul Neira
13 de octubre del 2017

Durante la reciente huelga el gran tema, a manera de telón de fondo, fue la evaluación docente. Eso fue lo que mantuvo al país en vilo por semanas.  Los dimes y diretes giraron en torno a si es que se debía mantener o no la evaluación docente, en pocas palabras se discutió el Qué de la evaluación.  Creo que quedó meridianamente claro que era imposible no tener evaluación docente, que lo que estaban pidiendo como plataforma de lucha (a manera de la última de los mohicanos) los huelguistas era un absurdo colosal (eso de traerse abajo la evaluación y sus consecuencias).

Pero claro en nuestro país no dejan de sorprendernos puesto que un grupo de congresistas del bloque de izquierda, salió orondo a proponer un proyecto de Ley para que ningún docente que sea evaluado tres veces, y salga desaprobado, sea separado de la profesión y del aula en donde enseña.  Lo que plantean estos congresistas es de una insensatez que raya en la más absoluta insensibilidad.  No a los docentes, puesto que obviamente ellos están pensando en el caudal de votos, en la prebenda política y en sabe Dios qué otra cosa ininteligible; pero en quien no están pensando es en los estudiantes. Claramente les importan nada los alumnos, sus aprendizajes o el futuro de los algo más de 6 millones de estudiantes que asisten a la escuela pública en el país.

- Si bien, todos estamos de acuerdo en que sí tiene que darse la evaluación. Lo que no vemos ni en calles o plazas es la discusión sobre cómo se va a dar la evaluación. Más allá que salga un funcionario del Ministerio de Educación a explicarnos el proceso, los pasos procedimentales de la misma, eso no es discutir el tema realmente.  Una de los aprendizajes más importantes que nos ha dejado la última huelga es que debemos de dejar de asumir que los consensos “técnicos” son los consensos del sentido común.  Ósea, que un grupo reducido de personas, reducido incluso en Lima comprendan la complejidad de la evaluación (procedimental de nuevo) no significa para nada que esta se haya comprendido a nivel nacional.  Y, no me digan que con tres propagandas en radios, un par de clips de YouTube o cinco entrevistas en programas de cadena nacional se cumple con el requisito de la comprensión.  Allí late una debilidad manifiesta que no ha sido cubierta y que está esperando semi - despierta en el corazón del movimiento magisterial.

No hemos discutido seriamente el cómo de la evaluación docente, no se han expuesto sus supuestos con sus posibilidades y limitaciones. Sobre todo no se ha puesto en la mesa el tema, desde mi punto de vista fundamental, de cómo hacemos para asegurar que la evaluación sea en igualdad y equidad de condiciones para todos los docentes a lo largo y ancho del país. Ojo aquí, porque no he usado la palabra estandarizada puesto que yo sí creo que el Ministerio puede asegurar las condiciones de estandarización, pero no se así de igualdad y equidad. Y eso es un serio problema que se tiene que atender. 

- Finalmente, una tercera mirada tiene que ver con buscar responder a la pregunta del porque de la evaluación docente.  Ante esta casi pueril pregunta la respuesta que brota es: “para sacar a los profesores que son malos de los salones de clase” o “esos profesores malos son los que dan mala calidad de la educación. Las respuestas se mueven entre estos dos extremos.  Me temo que si dejamos que se muevan entre estas seguiremos miopes al tema de fondo.  Si aceptamos movernos en ese universo de respuestas lo que vamos a construir no es un sistema meritocrático sino una maquina macartista de perseguir a los llamados malos profesores.

Antes bien, y a contramano, planteo que el porqué de la evaluación no es para separar a los docentes malos, sino que debe ser para asegurar mejorar los aprendizajes de los estudiantes. Creo que bajo esta lógica ordenadora podemos realmente ubicar la evaluación docentes y sus consecuencias en el sentido de repensar, reorganizar y reconstruir al magisterio peruano.  Dejemos ya de pensar, tercamente, en que solo necesitamos docentes y directores.  No, mil veces no. Necesitamos una grupo enorme de profesionales de la educación que cumplan una serie de roles y funciones todos apuntando a la mejora de los aprendizajes.  Quitémonos de la cabeza la imagen del profesor de aula, como única posibilidad de la profesión docente. Pensemos así en acompañantes, especialistas en habilidades especiales, especialistas curriculares, supervisores educativos, administrativos, equipos directivos y un largo etcétera que configuren un sistema de docentes todos apuntando a la mejora real de los aprendizajes.  Si no discutimos claramente el porqué de la evaluación se nos va a ir la oportunidad histórica de reconfigurar la carrera docente en nuestro país.

 

Paul Neira Del Ben

Paul Neira
13 de octubre del 2017

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