Rafael Aita
Por qué ni la derecha ni la izquierda funcionan en Perú
Parte I: La política es hija de la filosofía

Si bien los términos de derecha e izquierda abarcan un amplio espectro político (en muchos casos irreconciliable, incluso dentro de la misma derecha e izquierda), trataremos de dar una definición general a fin de entender por qué ambas propuestas han fracasado en nuestro país. La diferencia entre izquierda y derecha nace en la votación del 28 de agosto de 1789 en la Asamblea Nacional Constituyente que surgió durante la Revolución Francesa. En esta votación se discutía el veto absoluto del rey a las leyes aprobadas por la futura Asamblea Legislativa. Aquellos que estaban a favor del veto (y por lo tanto, de mantener el poder del monarca) se sentaron a ala derecha del presidente de la Asamblea, mientras que los que estaban en contra se sentaron a la izquierda.
Podemos acordar entonces que, tradicionalmente, la derecha ha aceptado órdenes jerárquicos y sociales como naturales, apoyándose en la ley natural, la economía o la tradición. La izquierda, mientras tanto, ha sido reformista y transgresora del orden tradicional establecido. De ahí que en un anterior artículo haga el paralelo de este conflicto con el enfrentamiento entre las fuerzas del orden y del caos según relatan los antiguos mitos.
Luego, con la aparición de distintas corrientes —como el marxismo, el existencialismo y últimamente la ideología de género— este espectro se ha ampliado, aunque aún podemos englobar a la derecha como un enfoque individualista frente al enfoque colectivista de la izquierda. Esto lleva a que una persona de derecha esté a favor de la propiedad privada y la igualdad de oportunidades, frente a una persona de izquierda, que sentirá inclinación hacia la propiedad pública y la igualdad de resultados. Asimismo, la derecha ha sido tradicionalmente confesional y conservadora, mientras la izquierda se inclina por el laicismo y progresismo.
Esta dicotomía que vemos entre izquierda y derecha se ha basado en el devenir de las corrientes filosóficas de los últimos siglos, todas ellas de origen principalmente europeo, que han sido importadas hasta las costas americanas. Estas filosofías (como el capitalismo, marxismo, utilitarismo, existencialismo, esencialismo, etc.) han tenido sus hijos en las distintas corrientes de derecha e izquierda que vemos en la política actual. Todas ellas se han empleado con mayor o menos éxito en los distintos países americanos, siendo el Perú un caso donde se han probado regímenes de todas las variantes del espectro político, y todos ellos solo pueden competir en el nivel de fracaso que han tenido.
Más bien todos podemos estar de acuerdo en que el período histórico de mayor esplendor no fue cuando implementamos un sistema político extranjero, sino construimos un imperio sobre un sistema político y una cosmovisión nativamente andina. De hecho, tuvimos tanto éxito que aquella cosmovisión permanece hasta el día de hoy, lo que hace difícil integrar la población de los Andes a un sistema político fundamentado en filosofía occidental, generando una brecha nacional que no sabemos resolver hasta el día de hoy. Y eso nos lleva a preguntarnos ¿no sería mejor desarrollar un sistema político, económico, educativo y social basado en los principios lógicos de la filosofía andina? Claro, para eso debemos estudiar antes la cosmovisión andina, pero eso será tema del siguiente artículo.
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