Piero Gayozzo
Oliver Stark y el Modelo Peruano de Estado Estratégico
Una propuesta novedosa que proyecta las voluntades del país hacia un futuro glorioso
Oliver Stark, el actual presidente de PetroPerú, no solo es un economista reconocido en la industria minera y petrolera, sino también un ciudadano preocupado por la realidad nacional y el rumbo de su país. Como muestra de ello, el año 2020 publicó el libro Mi Perú. Es un texto que ofrece una lectura crítica de la realidad nacional, propone las bases para la creación de una Tercera Vía política entre el liberalismo y el socialismo e inicia el desarrollo de una propuesta de reforma gubernamental. Estas ideas han sido renovadas en la presentación del Modelo Peruano de Estado Estratégico (MPEE). Explicar el proyecto de Stark requiere de un texto más amplio, pues algunas de las reformas que plantea desafían ideas que han sido sacralizadas por la corrección política. No obstante, en esta columna podemos brindar aproximaciones para empezar a pensar el futuro y considerar el MPEE como una alternativa para la decadencia que atraviesa el país.
El diagnóstico de Stark inicia con una revisión de las propuestas de reforma elaboradas por pensadores como Víctor Andrés Belaunde, José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre, Jorge Basadre, Manuel Gonzáles Prada, entre otros. Rescata algunas ideas de estos pensadores, a la vez que descarta las desfasadas y aquellas que el tiempo constató como perjudiciales. Esta diversidad de ideas le permite a Stark tener una lectura de la historia peruana desde la cual elaborar una propuesta de tercera vía, es decir, la superación del individualismo capitalista y del colectivismo comunista a favor de una propuesta que permita el desarrollo individual en equilibrio con la búsqueda del bien común. Stark afirma que aplicar una Tercera Vía en Perú implicaría que “la libertad se gana por la vía de la educación y la evolución”(Stark, 2020, p. 6).
Para Stark, los principales problemas del país son la corrupción, la informalidad y el centralismo. Atenderlos de manera efectiva requiere una mentalidad tercerposicionista que proponga cambios en la estructura gubernamental y el sistema político, es decir en la naturaleza misma de la democracia peruana. Así, Stark defiende una democracia de consenso, en oposición a la democracia por mayoría. Este modelo que ha funcionado en países como Uruguay o Costa Rica, Alemania o Bélgica, permitiría que el Estado asuma un rol director cuando los tiempos para ello se agoten, y así se dejen de lado las tediosas disquisiciones parlamentarias e institucionales de una democracia por mayoría. Curiosamente, este tipo de democracia ha funcionado en países tan diversos como el nuestro.
Otra reforma clave es la reorganización de la descentralización. La regionalización ha servido para que nuevas mafias se entronicen en el poder y hagan de sus gobiernos feudos a su disposición. Por eso, el proyecto de reforma incorpora también un modelo neocorporativista que renueva las ideas de Víctor Andrés Belaunde y el congreso Económico de Haya de la Torre al siglo XXI. Este neocorporativismo implicaría el reemplazo de los gobiernos regionales por asambleas económicas que sean capaces de seguir los objetivos nacionales y adaptarlos en sus regiones al tomar acción sobre el rumbo económico a nivel local. Estas asambleas estarían organizadas por asociaciones o cuerpos económicos por cada sector industrial, de ahí el nombre “corporativismo”. De esta manera se convierte la descentralización en una estructura apolítica y estrictamente técnica.
La propuesta iniciada por Stark el 2020 tomó nuevo rumbo este año. A finales de julio, antes de volver a ser nombrado presidente del directorio de PetroPerú, Stark presentó el Modelo Peruano de Estado Estratégico (MPEE) en un evento organizado por el think tank de tercera posición cientificista Nueva Ilustración. Inspirado en la experiencia de Singapur, Stark profundiza en la materialización del modelo de gobierno que exploró en Mi Perú. Así nace el MPEE, un modelo de gobierno episto-democrático, corporativista y digitalizado. Se trata de una propuesta que vela por el bien común y que ofrece verdadera proyección a futuro. En “Mi Perú” Stark había declarado que la democracia debía ser un medio y no un fin; en el MPEE se combina la representatividad democrática con la meritocracia epistocrática. Es un modelo epistocrático, pues los conocedores y técnicos tienen el poder político, a la vez que es un modelo democrático, pues es el voto el que legitima a los gobernantes epistócratas. En Mi Perú, Stark había señalado la importancia de organizar el Estado en términos corporativistas, en el MPEE la idea evoluciona a una concertación estratégica en la que el Estado fija objetivos nacionales y la sociedad organizada participa en él.
Una de las mayores innovaciones del MPEE viene de la mano de la digitalización. En Mi Perú Stark (2020, p. 98) se preguntaba “¿Qué hacer para hacer del Estado algo más chico, eficiente, pero fuerte?” Con el MPEE la respuesta adquiere una nueva dimensión, pues se incorporan las tecnologías de la información, como la inteligencia artificial o el uso de Big Data, para potenciar y automatizar al Estado. Con un Estado inteligente será posible anticipar, evaluar, controlar y asignar los recursos de manera veloz, en tiempo real, además de reducir la corrupción y aumentar la transparencia. Un Estado más fuerte y con mayor control sin aumentar su tamaño a estándares elefantiásicos ni alimentando la planilla con funcionarios caducos.
El MPEE es una propuesta novedosa que incorpora tendencias desafiantes, como la epistocracia y el corporativismo, a la vez que proyecta las voluntades del país hacia un futuro glorioso. La concertación estratégica es una manera de formalizar los canales de diálogo, es corporativismo en el siglo XXI. Digitalizarlo, es pensar en Perú dando un salto hacia horizontes ya explorados por países tan pequeños como Emiratos Árabes Unidos, Estonia y Singapur, pero también incorporados en territorios amplios como Estados Unidos y China. El trabajo de Stark es una refrescante propuesta a considerar en estos tiempos de polarización política, pues se trata de un trabajo pensado desde una tercera posición o tercera vía frente al capitalismo y al comunismo con miras a aprovechar los beneficios de la Cuarta Revolución Industrial y el uso medicinal de propuestas como el transhumanismo (Nueva Ilustración, 2026).
















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