Dardo López-Dolz
Miénteme bonito
Somos víctimas de varias décadas de subversión ideológica

La trayectoria personal y política de Dina Boluarte hacen razonable dudar de sus reales intenciones. Si estas no son sinceras, como sospecho, no sería la primera vez en la historia que el marxismo aplica tesis-antítesis-síntesis para engañar a las personas políticamente incautas. Sin ir muy lejos, Sagasti fue la última vez que se usó ese tipo de estrategias para la toma del poder y el descarrilamiento edulcorado del país.
Suponiendo incluso que ese wishfull thinking tuviese raíces en la realidad, es sumamente grave la expresa negación presidencial a los requerimientos de inteligencia de limpiar los niveles de decisión del aparato público de los ruines personajes que han venido infiltrándolo y escalando posiciones desde hace décadas, pero con mayor velocidad desde Humala. Él y cada uno de los que le sucedieron cumplieron una etapa del proyecto de desmontaje del milagro peruano.
Mucho ha pasado desde las publicaciones de Curzio Malaparte y Gramsci para que la ingenuidad virginal sea perdonable en profesionales y empresarios que han evidenciado capacidad superior en sus ámbitos de acción. Solo queda pensar que la mayoría de ellos ha sido víctima irrecuperable de las varias décadas de subversión ideológica.
Le toca a los que alcancen a darse cuenta, entender la necesidad imperiosa de diseñar una estrategia que permita concatenar exitosamente tácticas de corto, mediano y largo plazo. Es eso o seguir el camino de Venezuela.
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