Antero Flores-Araoz

Los papas también son seres humanos

Roguemos a Dios por el Santo Padre, para que recupere su deteriorada salud

Los papas también son seres humanos
Antero Flores-Araoz
25 de febrero del 2025


Los que profesamos la fe católica, hemos recibido como magisterio de la Iglesia que el Papa es infalible en determinadas materias de fe y moral, pero no en todas las materias, por lo que como cualquier ser humano puede tener aciertos y errores, virtudes como defectos, decisiones adecuadas como inconvenientes. Los papas son seres humanos sujetos a reconocimientos como también a críticas, aunque con la posibilidad que con el correr del tiempo estas sean superadas al conocerse la realidad, como sucedió por ejemplo con el Papa Pío XII respecto a su actitud en la II Guerra Mundial.

Tampoco los papas son iguales y cada uno tiene sus propias características personales, como por ejemplo el Papa Juan XXIII era reconocido por su bonhomía, el Papa Benedicto XVI por su sabiduría como teólogo o el Papa Juan Pablo II por su santidad. Ha habido papas que nunca debieron serlo como el papa Borgia (Alejandro VI) y algunos otros más conocidos por sus actitudes licenciosas más que religiosas y que originaron gravísimos daños a la Iglesia católica.

En los últimos tiempos hemos podido observar que el actual Sumo Pontífice, se ha comprometido en asuntos que corresponden al mundo temporal y no a los temas espirituales que son los de su competencia y, al admitir en alguna medida los llamados enfoques de género, idioma inclusivo y algunas materias más, sumamente cuestionables, han originado que algunos otros credos religiosos avancen en su feligresía a costa de la reducción de la católica.

Por todo lo antes señalado hay que rogar a Dios por el Santo Padre, no solamente para que recupere su deteriorada salud, sino para que pueda poner correctivos a algunas decisiones equivocadas que han generado gran desconcierto entre los creyentes.

A modo de ejemplo, es incomprensible su decisión de solicitar la renuncia de quien fuese arzobispo de Piura, José Antonio Eguren, de extraordinaria labor pastoral, sin siquiera haber alcanzado la edad para ello, y luego haber decidido su expulsión de la institución a la que pertenecía sin habérsele dado la oportunidad de defenderse conforme a derecho. Incluso la disolución del Sodalicio es incomprensible pues los errores y pecados de unos pocos no deberían manchar a toda la Institución. En otras congregaciones, órdenes y sociedades religiosas también ha habido actos desdorosos, pero no fueron disueltas, esperando que pronto se proceda a su refundación.

La Iglesia tampoco puede seguir teniendo colgado de la soga, sin definiciones y sufriendo por ello, a quien fue arzobispo de Lima y primado del Perú, el cardenal Juan Luis Cipriani, quien además de religioso, como ciudadano luchó contra el terrorismo homicida y destructor y, es calificado como héroe de la patria por su acción negociadora con quienes habían secuestrado a decenas de personas en la residencia del embajador del Japón. Más aún, las imputaciones no acreditadas e inverosímiles que se le hacen están muy distantes de su personalidad y carácter, no calzan con ellas.

Por todo ello, ruego al Altísimo por la salud corporal del Papa y para que una vez recuperado lo ilumine en la toma de sus decisiones.

Antero Flores-Araoz
25 de febrero del 2025

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