Arturo Valverde
Los cincuenta
¿Son la mejor etapa de la vida humana?
Brad Pitt, el actor sesentón de dorada cabellera de películas de este y el anterior siglo, ha confesado, entre muchas cosas, para la revista Squire una frase que he arrancado de sus páginas: “Dios, quiero recuperar mis cincuenta. Haría más cosas. Los cincuenta son... Tío, cualquier cosa que tengas en mente, hazla. Ve a por ella. Ve a por ella ahora”.
Para alguien que nos deslumbró rejuveneciendo –vean El curioso caso de Benjamin Button, no deja de sorprender la edad elegida por el actor, quien ha podido preferir los veinte, treinta, cuarenta… Pero, ¿cincuenta? ¿Ha dicho cincuenta, señor Pitt? Quienes estamos lejos de alcanzar el umbral del medio siglo de vida deberemos aguardar con paciencia los cincuenta para descubrir lo que anhela con intensidad, ahora que es usted todo un sesentón, como en su momento lo fueron Redford, Newman o Duvall.
A los veinte se puede ser hermoso, estúpido y pobre. Los treinta son parecidos con excepción de llevar más billetes en el bolsillo. A los cuarenta las opciones se reducen a elegir entre seguir siendo hermoso, estúpido o racionar los billetes. A los cincuenta, no lo sé, ya llegaremos. Usted debe saberlo mejor que yo.
Ahora, eso de hacer lo que tengamos en mente, no amerita mayor explicación. Estoy de acuerdo con usted, que no existe nada peor que hacerse viejo y lamentarse ante el espejo por todo aquello que no hicimos. Así sea, señor Pitt. Y mientras usted interpreta a un soldado retirado, le vamos a pedir un favor, que cuando cumpla los setenta, se tome un tiempo para contarnos a qué sabe la década anterior. Esperanzas, por favor. Esperanzas.
















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