Arturo Valverde
Coquito asiste a un cumpleaños
En el centenario del creador del clásico libro de educación inicial
A Coquito, el compañero de aula que ha acompañado a millones de niños en su iniciación en la lectura, le tocó asistir nada más ni nada menos que al centésimo cumpleaños de Don Everardo Zapata Santillana, su creador. Merecido momento para dejar por unos momentos el lápiz y alzar la cucharita de postre.
Imaginamos, querido Coquito, que apagar de un fuerte soplido cien velitas cumpleañeras debió ser un evento novedoso para un niño eterno, uno de esos recuerdos endulzados de cariño y celebración. Me gustaría que me cuentes, mi siempre risueño Coquito, lo dulce que estaba el pastel y el tamaño de la tajada que sirvieron en tu plato, pues no negarás que la parte más esperada para todo niño es partir la torta. Dicen que tu rostro alegre de mirada curiosa y el lápiz en la boca se alumbraba con la luz de las velas. ¿Es eso cierto? ¡Me muero de curiosidad!
Mientras disfrutas del cumpleaños y cantas tus canciones, te pido que agradezcas a don Everardo por las palabras; las palabras, sí, porque han sido el regalo más valioso para un niño ávido por aprender a leer. Y dile, además, que guardo en mi corazón aquellas tardes de “mi papá me mima”, que escribíamos contemplando dibujos cargados de color y amor.
Dile, amigo Coquito, que muchas felicidades, que los cumpla muy feliz y si quieres, puedes agregar algunas palabras de tu parte, confío en ti. Dile, además, que me guarde un poco de pastel, no te acabes toda, que a cambio te escribiré una oración: Coquito come torta. ¿Te gusta mi oración? ¡Apuesto que sí! Puedo escribirte muchas otras más.
Vamos, pronto, acaba tu pastel querido amigo y juguemos a deletrear las palabras y escribir oraciones en las páginas, con el sujeto por delante y el predicado corto al final, como hablan los corazones sencillos y puros, sin enredos gramaticales. ¡Pronto, vamos a sacarle punta a nuestros lápices!
















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