Octavio Vinces
La oportunidad que "Podemos" aprovechará

La negativa del español Pablo Iglesias a interceder por libertad de Leopoldo López
Pablo Iglesias y su partido Podemos (preocupantes o esperanzadores protagonistas de la actual política española, todo depende del cristal con que se les mire) prefirieron desperdiciar la inmejorable oportunidad brindada por Lilian Tintori al instarles que intercedan por la liberación de su esposo Leopoldo López, quien sigue detenido por decisión del régimen de Nicolás Maduro. La primera reacción fue la burocrática: solicitar los documentos del caso para proceder a su análisis. A los pocos días, sin embargo, el propio Pablo Iglesias iba a declarar en una entrevista televisiva que la petición de Tintori había sido una maniobra destinada a dañar la imagen de Podemos.
No deja de ser curioso que nadie parezca sorprenderse con todo esto, cuando lo lógico sería esperar un gesto de empatía de un joven líder político que ha pretendido enarbolar las banderas del cambio y la decencia. La propia ONU ha declarado que la detención de Leopoldo López constituye un hecho arbitrario ¿No es acaso el dirigente de la oposición venezolana, al margen de cualquier diferencia ideológica, un preso de consciencia? Responder de manera afirmativa a la solicitud de su esposa sí que hubiera sumado valor a esa imagen de Podemos por la que su secretario general parece tan preocupado. O eso es lo que creeríamos algunos.
Pero que la reciprocidad exista es algo que todos parecen comprender a la perfección, sobre todo si de por medio hay una historia de subvenciones generosas y ganancias descomunales. Años atrás, cuando en una cumbre en Santiago de Chile la matonería de Hugo Chávez fue capaz de sacar de sus casillas al rey Juan Carlos I, no habrán sido pocos los empresarios españoles aterrorizados ante la perspectiva de que tal suceso pudiera privarles de jugosos negocios a los que no eran ajenas algunas autoridades de la petrolera república bolivariana. Afortunadamente para ellos, la crisis se solventó con teatral sentido del humor —una camiseta con la frase «¿Por qué no te callas?» fue regalada a Chávez por el rey en Mallorca— y los negocios continuaron. Alivio total.
O más bien parcial. No estaba en las previsiones de nadie la crisis por la que hoy atraviesa España. Una crisis que es moral y política, al tiempo que económica. Ni tampoco que una agrupación con vinculaciones chavistas fuera capaz de hacer tambalear al establishment político tradicional. Ya Izquierda Unida está en el proceso de sustituir a su secretario general en busca de un acercamiento al liderazgo emergente. Actitud conocida en una extrema izquierda carente de posibilidades reales de acceder al poder. Hugo Chávez ya supo sacarle partido. Seguramente esta será una oportunidad que Pablo Iglesias, como buen discípulo aventajado del comandante paracaidista, no dejará de aprovechar.
Por Octavio Vinces
(19 - nov 2014)
COMENTARIOS