Jorge Morelli
La disolución “fáctica” y la vacancia sin proceso
Dos caras de la misma moneda

No hay en el Perú equilibrio de poderes. El arsenal del Congreso contra el Ejecutivo incluye dos armas formidables: la insistencia en las leyes observadas por el presidente y la censura de ministros, ambas con solo la mitad de los votos de la única cámara del Parlamento. Pero, sobre todo, incluye una bomba nuclear: la vacancia de la Presidencia por “incapacidad moral permanente” del presidente, que no está definida en ninguna parte del ordenamiento legal peruano y consiste en lo que el Congreso quiera.
Frente a eso, el Ejecutivo tiene el arma de la disolución del Congreso por negación de la confianza a dos gabinetes.
La vacancia de la Presidencia sin debido proceso es una barbarie que no puede continuar. Necesita ser redefinida y regulada mediante un procedimiento racional. Porque esa barbarie está en el origen de otra, que es su antítesis: la negación “fáctica” de la confianza al gabinete como causal para la disolución del Congreso.
Ambas barbaridades han ocurrido reiteradamente en los últimos años. Dos veces la vacancia de la Presidencia, y una la disolución del Congreso. Y da vergüenza tener que decirlo, pero era una guerra avisada. Hace más de diez años que la advertencia estaba ahí en todas las formas posibles; y como con las profecías de Casandra, nadie quiso escuchar. Menos aún los “expertos”.
Y hoy nos acechan las dos barbaries nuevamente: la disolución fáctica y la vacancia sin proceso. Son las dos caras de la misma moneda.
Diagnosticando mal la falta de equilibrio de poderes, tomando una vez más el rábano por las hojas, la comisión de Constitución del Congreso se prepara para recortar el alcance de la cuestión de confianza. Quieren sacar de su ámbito las atribuciones exclusivas del Congreso.
Pero quieren también impedir que el Ejecutivo haga cuestión de confianza del nombramiento de un ministro, que es una función del Ejecutivo. Desde luego que hacer de la censura de un ministro una causal de disolución del Congreso es un despropósito inconstitucional. Pero esta desnaturalización no es, a su vez, sino la antítesis de la barbarie de la censura de ministros con solo la mitad de los votos de la única cámara.
Si realmente buscan un equilibrio, deberían proponer en el otro plato de la balanza un debido proceso para la vacancia de la Presidencia.
Repito, no hay en el Perú equilibrio de poderes. No lo ha habido nunca en toda la historia de 200 años de nuestra república.
Hace falta hoy un desarme bilateral de ambos arsenales de armas letales. Eso requiere el rediseño del equilibrio de poderes para regular bien la vacancia y la disolución para terminar con un conflicto de poderes fuera de control, el síntoma de nuestra democracia de baja gobernabilidad e incapaz de resolver los problemas del pueblo.
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