Alejandro Arestegui
La democracia cristiana latinoamericana y la izquierda
Breve recuento histórico del apoyo de la democracia cristiana a la izquierda

Los resultados de las elecciones generales en Bolivia nos generan muchas incertidumbres. Uno de los candidatos que accedió a la segunda vuelta, obteniendo un 32% de la votación, es el socialcristiano Rodrigo Paz Pereira. A pesar de que muchos medios periodísticos afirman que esta ha sido una contundente victoria de la derecha boliviana, nada está más lejos de la realidad. Leyendo el plan político y las propuestas económicas del candidato Paz encontramos demasiadas coincidencias con lo socialdemócrata. Históricamente muchos partidos demócratas cristianos o socialcristianos en América latina no solamente han propuesto medidas colectivistas y estatistas, sino que también han votado con la izquierda en múltiples ocasiones. En esta columna haremos un breve recuento de ello.
Cabe aclarar que para propósitos de esta columna vamos a emplear los términos socialcristianismo y democracia cristiana como sinónimos, ya que aquí no pretendemos explicar las definiciones y diferencias de estos movimientos políticos. También hay que aclarar que en casos muy excepcionales (como podría ser el peruano), la mayoría de partidos socialcristianos o democristianos en Latinoamérica se identifican con la centroizquierda política. Así que, sin más preámbulo, comencemos el recuento.
La democracia cristiana o el cristianismo se puso en boga hacia los años cincuenta o sesenta del siglo pasado. Aunque sus planteamientos políticos habían sido ya elaborados décadas antes por pensadores europeos como Jacques Maritain, Emmanuel Mounier o Luigi Sturzo, recién se plasmaron en Latinoamérica durante la Guerra Fría. Cabe indicar también que debido a la idiosincrasia y las costumbres políticas latinoamericanas la democracia cristiana en Latinoamérica difirió bastante de sus símiles europeos.
Al interpretarse como una corriente comunitarista, recibió múltiples influencias no sólo de la Doctrina Social de la Iglesia o la ética protestante, sino que también recibió influencia de otras corrientes como la Teología de la Liberación. A diferencia de sus pares europeos, que adoptaron un sistema económico de libre mercado (ordoliberalismo), la mayoría de partidarios latinoamericanos de la democracia cristiana eran intervencionistas, estatistas y abogaban por una mezcla entre socialismo, corporativismo estatal y el llamado “desarrollismo”.
Comenzando la lista, tenemos a la democracia cristiana de Chile. Curiosamente el partido demócrata cristiano chileno se había originado de la Falange Nacional, un partido corporativista católico creado en 1935 que se inspiró en los partidos españoles del bando nacional. Curiosamente en tres décadas después de su conformación la democracia cristiana chilena se había convertido en una suerte de humanismo cristiano mezclado con socialdemocracia. Cabe destacar su notable participación en las elecciones de 1970 donde la democracia cristiana apoyó en el balotaje la candidatura de Salvador Allende. Posteriormente, en el plebiscito de 1988 la democracia cristiana impulsó la campaña del “no” junto a los partidos de izquierda. En la actualidad, la democracia cristiana chilena está apoyando abiertamente la candidatura de Jeannette Jara (del Partido Comunista Chileno) para las elecciones que tendrán lugar dentro de unos meses.
Posteriormente tenemos el caso venezolano. Durante muchas décadas, el social cristianismo y democracia cristiana venezolanos avalaron las políticas intervencionistas de gobiernos socialdemócratas como los de Acción Democrática. Sin embargo, el golpe lo dieron en el año 1998, cuando un gran sector de la democracia cristiana venezolana COPEI apoyó la candidatura de Hugo Chávez, el cual sabemos muy bien que marcó el inicio de la debacle de aquel país.
Ahora pasemos al caso del Salvador. En los años 60 y 70 (décadas previas al estallido de la guerra civil salvadoreña), la democracia cristiana además de una fuerza política poseía una gran presencia a través de sus sindicatos. Las múltiples huelgas que impulsaban los partidos de izquierda eran también respaldados por los sindicatos socialcristianos. Durante el conflicto armado, múltiples líderes de la democracia cristiana tomaron las armas y se unieron a grupos guerrilleros que se enfrentaron al gobierno. Regresando la democracia, los socialcristianos demostraron una vez más su apoyo a la izquierda votando por el candidato del frente Farabundo Martí, Mauricio Funes en 2009.
El caso argentino quizás sea otro ejemplo paradigmático de lo camaleónicos que son los partidos demócrata cristianos en nuestro continente. El socialcristianismo argentino recién se fundó en 1954, acercándose en los siguientes años a sectores de izquierda no peronista. Curiosamente, fue un demócrata cristiano (Vicente Solano Lima) el vicepresidente de Héctor Cámpora, conocido peronista que ganó las elecciones y le dio un nuevo triunfo al peronismo, dándole esta vez un giro radical a la izquierda. Así mismo, en 1983 la democracia cristiana apoyó la candidatura del izquierdista Raúl Alfonsín, candidato de la Unión Cívica Radical. En la actualidad, el sector más progresista de los social cristianos acompaña a la bancada kirchnerista en el legislativo.
Cerca de Argentina tenemos a Uruguay. En este caso también es bastante paradigmático puesto que la democracia cristiana apoyó en todo momento la candidatura del Frente Amplio Líber Seregni (Que integraban los partidos socialista y comunista uruguayos) en las elecciones de 1971. Años después del retorno a la democracia, en 1985; y hasta la actualidad, el partido demócrata cristiano uruguayo sigue apoyando en las elecciones al Frente Amplio, partido que canaliza la gran mayoría de votos de izquierda en Uruguay.
Podemos colocar como excepciones a Colombia o México, porque la democracia cristiana jamás ha significado una fuerza electoral contundente. En estos países se limitaron a pertenecer a otros bloques más grandes y asociados generalmente a la derecha política (al Partido Conservador colombiano o al PAN en el caso de México). En Ecuador, la democracia cristiana fue la culpable de retirarle el apoyo al presidente Guillermo Lasso y provocar su destitución y posterior disolución del parlamento el en noviembre de 2023.
En Perú, la democracia cristiana tiene un partido propio, sin embargo, la mayoría de simpatizantes de estas ideas han votado históricamente por el Partido Popular Cristiano (PPC), partido supuestamente de derecha, pero que pareciera que han tenido una vergüenza histórica al momento de afirmarse. Prueba de ello son los múltiples líderes históricos del PPC (Desde Bedoya Reyes hasta Lourdes Flores) que al momento de elecciones siempre han calificado a su partido como una fuerza política de “centro”. Su continuo acercamiento histórico con partidos de centro o centroizquierda como el APRA o Acción Popular han hecho que el PPC nunca haya podido constituir una opción real para los votantes de la derecha peruana.
Como hemos visto en este breve repaso, el social cristianismo o democracia cristiana en materia electoral no son partidos de derecha. Es más, en más de una ocasión y en diversos países alrededor de nuestro continente han apoyado y se han aliado con propuestas de izquierda. En la próxima entrega analizaremos a mayor detalle cuáles son las propuestas electorales del candidato demócrata cristiano Rodrigo Paz. Mucho me temo que este demócrata cristiano promueve una fórmula política y económica que no ayudará a Bolivia a salir de la profunda crisis en la cual está sumergida desde hace casi 19 años de gobierno nefasto del Movimiento al Socialismo.
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