Guillermo De Vivanco

Guillermo De Vivanco

El ominoso silencio arrastró

El ominoso silencio arrastró
Guillermo De Vivanco
26 de February del 2015

¿Por qué el presidente Humala calla ante violaciones a DDHH y democracia en Venezuela?

No tengo nada más que agregar de Nicolás Maduro, el heredero del sátrapa Hugo Chávez. Destruyó la institucionalidad, persiguió irracionalmente a la oposición y conculcó la libertad de prensa. Culpó a los empresarios de los efectos desastrosos de sus trasnochadas políticas, les confiscó sus propiedades y así destruyó la confianza y la inversión. Pero para poder hacer todo eso fue necesario secuestrar el Poder Judicial yreprimir a balazos toda manifestación de protesta. Las pandillas motorizadas han sido filmadas innumerables veces sembrando de terror y violencia las calles. Ayer asesinaron a un adolescente de 14 años. 

El mensaje con que se disfraza la izquierda es completamente distinto a lo que sucede cuando llega al poder. Casi diría que hacen exactamente lo opuesto a lo que predican. Lo estamos viendo. La justicia social por la que se rasgan las vestiduras, la disminución de la pobreza, la inclusión social, no la consiguen a través del desarrollo económico, es decir por la competitividad, por la diversidad productiva, o la disciplina fiscal. Está probado que las sociedades inclusivas, tanto en sus modelos de producción como en su institucionalidad, son las que triunfaron los últimos dos siglos sobre cualquier otro sistema político y económico. 

El ser humano tiene muy interiorizado el concepto de meritocrácia. Está implícito en nuestro instinto de supervivencia, de superación.  Si el hombre deja de ser dueño de su libertad, de su mente, de su ahorro, de su esfuerzo, para hipotecarlos en aras de conceptos comunitarios o socialistas, quedará convertido en un medio para los fines de “otros” y no en un fin en sí mismo. 

El fracaso de la izquierda actual, patente y patética en Venezuela, no es producto de conjuras sino de una realidad que acabará barriendo a Maduro y su pandilla. 

Lo que sí me extraña es el silencio acomodaticio, abominable, del Perú ante la destrucción de los valores democráticos que los peruanos sí apreciamos. ¡Nos hemos quedado callados por “un plato de lentejas”! ¿Tan comprometido está nuestro presidente con el chavismo que guarda un vergonzoso silencio ante el pedido expreso de Lilian Tintori para que interceda por la arbitraria y cruel carcelería de su esposo Leopoldo López? ¿Tan cobarde es el comportamiento de la OEA y de UNASUR que no cierran filas por los derechos humanos? 

Se aferran cobardemente al estribillo de “no intervención en los asuntos internos de otro país”. Así permitió Europa el genocidio de los judíos en la Segunda Guerra Mundial. ¿Podemos ser tan indiferentes de asistir cómodamente a una inminente guerra civil en Venezuela sin presionar todos juntos para que Cuba no tenga su sucursal sudamericana? Las mayorías democráticas peruanas no se sienten representadas por sus silenciosos políticos, que parecen tener una calculadora como código moral. 

El debate entre la izquierda humanista y la derecha egoísta es una mentira en la que uno es la víctima y el otro el victimario. Se acaba tan pronto llegan al poder. Venezuela es gobernada por la izquierda saqueadora, por pandillas que han fracasado irresponsablemente con su mensaje populista, que sólo han traído pobreza, violencia y corrupción. Hoy los incapaces sin soluciones racionales insultan, difaman, apresan y matan con el beneplácito de la paleolítica izquierda peruana. 

A Lilian Tintori y a su familia quiero decirles que en Perú hay muchísima gente que se solidariza con su sacrificio. A sus pequeños hijos, que no entenderán el por qué a su padre lo tienen metido en una jaula, quisiera decirles que algún día sabrán que en las páginas de la historia el nombre de Maduro será escrito con minúscula y Leopoldo López será recordado como paladín de la democracia, de las libertades, y héroe en la emancipación de los totalitarismos. Está pagando un precio muy alto para servir de ejemplo a los jóvenes sobre el contrabando ideológico e hipócrita de la izquierda. Podrán privarlo de su libertad más no de su razón.   

Por Guillermo de Vivanco Roca Rey  
26 - Feb - 2015  

Guillermo De Vivanco
26 de February del 2015

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