David Auris Villegas

El legado educativo de la batalla de Ayacucho

Un hito histórico que nos inspira a trabajar juntos por el progreso del país

El legado educativo de la batalla de Ayacucho
David Auris Villegas
11 de diciembre del 2024


Conmemorar la batalla de Ayacucho no significa escuchar las elocuentes palabras de las autoridades, casi todos acusados de corrupción, sino valorar y difundir el sacrificio, la fraternidad y la unión de las personas de diferentes naciones en favor del bien común. Este hito histórico nos inspira a fortalecer el amor por nuestra patria y a trabajar juntos por el progreso del país. Y la educación es un motor clave para avanzar hacia un futuro próspero para todos.

Después de doscientos años de la batalla por la libertad, en un mundo que compite por tecnología, alianzas estratégicas e intercambio de productos, nuestro país todavía está librando batallas por la equidad, la inclusión y mayores oportunidades para todos. En un Estado marcado por la pobreza, la corrupción de muchas autoridades, la delincuencia y la desigualdad, es fundamental que todos los peruanos se conviertan en constructores de una mejor nación.

La batalla de Ayacucho selló la libertad de millones de personas. El 9 de diciembre de 1824 fue crucial para la consolidación de la independencia de nuestro país y de Latinoamérica. Es significativo recordarlo cada año, a fin de valorar la bondad de la libertad y la democracia.  Para muchos, la libertad es la capacidad de elegir y actuar con libre albedrío, y la democracia es el sistema que asegura la libertad humana. Cuidar y cultivar estos valores desde las escuelas es el deber cívico de toda sociedad civilizada.

Inmortalizando la sagrada memoria de los soldados peruanos, venezolanos, argentinos, ingleses, franceses, africanos y colombianos de aquella época y que lucharon y ofrendaron sus vidas, hoy poseemos sobradas razones para hacer de nuestro país una patria desarrollada. Contamos con abundantes recursos naturales y solo falta la voluntad de transformarlos en materias tecnológicas. Para ello, apostemos por una educación, centrada en la investigación, la ciencia, la tecnología y la innovación, como lo visionó el legendario líder chino Deng Xiaoping.

Con una presidenta más preocupada por su imagen que por las necesidades del país, un Congreso con 68 legisladores investigados por presuntos delitos, y numerosos gobiernos regionales y alcaldes acusados ​​de corrupción, el Perú está siendo saqueado en nombre de la democracia. Sin embargo, los ciudadanos honestos somos los llamados a liderar el progreso del país, tal como lo hicieron nuestros antepasados hace 200 años. 

Nuestra batalla es avanzar hacia un progreso sostenido, asegurándonos de que nadie se pierda este viaje por un mundo mejor, gracias a la educación.

David Auris Villegas
11 de diciembre del 2024

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