Tino Santander
El “camarada” Víctor Robles

La despedida a un entrañable compañero
Conocí a Víctor Robles en las oficinas de El Montonero. recuerdo que al verme llegar me dijo: “Tino, hermano, tienes que escribir de los cholos del Perú, de sus luchas, de sus victorias. Y no te olvides de mi Apurímac”. Le respondí: “Camarada, así será. Haremos de El Montonero la tribuna del pueblo, aquella que no está en los medios oficiales limeños”.
Mi querido amigo, mi “camarada” —como lo llamaba fraternalmente— se ha ido, pero, no olvidaremos su fina pluma, su capacidad de análisis, su compromiso con la verdad, su identificación con el Perú popular ni su interés por las luchas campesinas, que lo conmovían tanto. El camarada Robles tenía gran sentido del humor, hacíamos dupla para vacilar a Víctor Andrés y al pulpín Iván Arenas, mientras disfrutábamos ese sabroso chifa de la calle Grau, en Barranco. Víctor, siempre lúcido, claro, cochinero y con mucha calle, le ponía picante a nuestras reuniones de análisis que eran muy fraternales.
Víctor Robles, me decía: “hay que expresar en El Montonero todas las voces de nuestro país fragmentado, complicado. Trata de buscar a los que no tienen voz en el Perú oficial para ayudar a consolidar la democracia”. En ese camino continuaremos querido camarada, El Montonero será siempre una tribuna de la libertad, un espacio para los sin voz, una plataforma para la diversidad política, económica y cultural del Perú.
Aquí estaremos los que amamos la libertad por sobre todas las cosas y sabemos que esta solo se puede realizar en una sociedad sin oprimidos ni opresores, sin explotadores ni explotados. Te vas con tu alegría y nos dejas el ejemplo del combate. Adiós, querido amigo. Adiós, querido camarada.
Tino Santander Joo
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