Jorge Morelli
Ebenezer Scrooge

La duda para disipar toda ilusión respecto de la nobleza humana
El avaro, solitario personaje del cuento de Dickens, es un emblema de todas las almas encallecidas y encanalladas por los años, a quienes ya ningún eco llega de las penas o alegrías de su prójimo.
Scrooge es el aguafiestas por excelencia de la Navidad.
Recuerdo especialmente a uno, a quien me tocó conocer, quien se presentó en una empresa el día de Navidad de no importa qué año para llevarse los panetones que, según él, los ingratos trabajadores no le habían agradecido. Y él no desconocía el personaje del cuento que su miserable actuación encarnaba.
En esta época, cada año, el espectáculo del funcionario público –municipal, policial, da los mismo- arrebatándole sus mercaderías a humildes mujeres en los mercados es igualmente agraviante. Lo mismo que las imágenes de violencia en las calles de mujeres golpeando a policías, repetidas hasta la náusea por los canales de cable de noticias.
Desgraciadamente, sembrar el miedo de que se engaña y se estafa, el escarnio hiriente de que se burlan de uno, es para muchos una forma legítima de hacer periodismo, incluso una forma sistemática de hacer política.
Es una herramienta eficaz la duda para disipar toda ilusión respecto de la nobleza humana, y preferir la certidumbre del desencanto. Es asombroso que ciertos políticos y cierta prensa estén convencidos de estar prestando un servicio útil a la sociedad de esta manera.
Toda forma de alegría simple es ahogada así en un pozo de culpas. Y luego la conciencia encallecida necesita imágenes cada vez más crueles de la miseria humana para percibir aunque sea el eco de alguna emoción apagada, sepultada por la avalancha.
Hay quien hace su deber de sospechar y denunciar amargamente hasta el sucio complot del espíritu navideño. Abundan en esta era del descreimiento. Ebenezer Scrooge será por siempre el abanderado de todos ellos.
Libertad para los presos políticos de Venezuela esta Navidad.
Jorge Morelli (@jorgemorelli1)
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