Rocío Valverde
Ayahuasca: ¿de la Amazonía a tu botica más cercana?
Ensayos clínicos con nuestra bebida mística

Ensayos clínicos con nuestra bebida mística
“Me voy a Perú en un mes”. Cada vez que un amigo me contacta para decirme que va a nuestro país a hacer voluntariado, de vacaciones a Machu Picchu o a hacer trekking por la selva, sonrío de cara a mi emocionado amigo; pero por dentro mis intestinos pintan con mis miedos el cuadro El grito. Este amigo que he conocido desde hace muchos años —con el que he caminado montes, he salido de fiesta y he visto en pijamas y en traje— ante mis ojos deja de ser la persona compleja que botellas de sidra y noches de biblioteca me han permitido conocer. De repente esta persona se convierte en un “gringo”. Me alegro mucho estimado —le digo—, pero solo quiero por favor pedirte dos cosas: la primera, dime a qué parte de Perú llegas, para ver si conocemos a alguien en la zona; segundo, por favor no tomes ayahuasca.
Joven, con un par de tornillos sueltos, con la mirada vivaracha y aún un espíritu juerguero, por supuesto ya había hecho planes de un viaje místico en el Perú. Porque lo conozco bien sé que mis cacareos de mamá gallina no lo detendrán. Aún no veo su cara en un noticiero así que debe seguir vivo. ¿Pero tienen fundamento mis miedos? En el reino de las drogas psicodélicas no tengo experiencia ni conocimiento. Por una tarde dejé de lado mi ignorancia y mis preconcepciones para leer los estudios que se han hecho sobre la ayahuasca.
Ante todo debo decir que la ayahuasca fue declarada patrimonio cultural en el 2008 por el Instituto Nacional de Cultura, para proteger su uso tradicional y de carácter sagrado asociado a las comunidades nativas amazónicas. Legalmente, en Perú, ciudadanos peruanos y extranjeros pueden tomar parte del ritual por unos 50 a 80 euros. Entre los extranjeros más conocidos se encuentran Sting, Tori Amos y la banda The Klaxons. Sobre estos últimos creo que tan solo con escuchar el álbum “Myths of the near future” debieron sonarnos las alarmas de alerta. Ese álbum solo podía ser el resultado de un viaje cósmico o el trancazo de tu vida.
Me puse a investigar, en artículos científicos, las propiedades que se le atribuyen a la ayahuasca, que incluyen desde ser un antidepresivo hasta ayudar a llegar el estado de mindfulness. Le mandaré el dato a mi monje favorito para contarle que ya puede dejar de ayunar y meditar quince horas al día, que con un chute de una hierba amazónica alcanzará la tan buscada iluminación.
Entre los artículos que hablaban de cosmovisión y signos en el cielo, encontré uno con un poco más de sustancia: un ensayo clínico. ¿Una droga psicodélica estudiada para tratar la depresión en un ambiente controlado? No lo podía creer, pues es en esto en lo que yo trabajo; y me interesé inmediatamente por saber cuál había sido el tipo de ensayo utilizado, el criterio de inclusión, la población elegida, los investigadores elegidos para el ensayo. ¿Habrán incluido un chamán? Quería leer el protocolo del ensayo y la monitorización de los pacientes, sobre todo sabiendo los efectos adversos que trae beber la bebida ancestral, como diarrea, vómitos y temblores.
Es aquí cuando encontré el problema. El artículo sobre este ensayo clínico dice que los resultados demuestran un poder rápido antidepresivo pero, y es un gran pero, no encuentran diferencias en las tasas de remisión entre los pacientes que tomaron la droga y el placebo. El resumen del artículo solo hace mención, como métodos de análisis, a la escala de Hamilton que es una escala que mide el grado de depresión de un paciente. Sin embargo, el ensayo clínico registrado en la página oficial dice que el ensayo utilizó marcadores quizás con mayor peso para los escépticos como yo, como la resonancia magnética y la medida de niveles de factor neurotrófico en sangre entre otros. Desde luego que estos resultados se deben tomar con pinzas, porque importa tanto lo que publicas como lo que no.
No podemos negar lo evidente. Los compuestos químicos de un psicotrópico están presentes en la ayahuasca ¿Qué creen que ha ocurrido en este estudio? ¿Faltó la guía espiritual de un chamán? De momento, la bebida ancestral se resiste a ser tratada como una “vulgar” droga comercial.
Rocío Valverde
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