Luis Enrique Cam

¡Ay de mí si no peruanizara!

En el nombre de la cultura

¡Ay de mí si no peruanizara!
Luis Enrique Cam
26 de febrero del 2025


El debate sobre qué constituye una obra cultural y qué no, así como sobre la censura a expresiones artísticas o culturales por parte del Gobierno o entidades privadas, se ha reabierto una vez más. Existen innumerables definiciones sobre lo que es cultura o arte, y sobre qué merece dicho reconocimiento.

Algunos sostienen que la cultura es todo aquello de lo que se puede contar una historia. Bajo esta premisa, la piedra horadada del jirón Junín, inmortalizada en una de las Tradiciones Peruanas de Ricardo Palma, es un elemento cultural; lo mismo ocurre con el árbol de la avenida 28 de Julio en Miraflores, al que Chabuca Granda abrazó para evitar su tala, convirtiéndolo en un ícono distintivo entre los demás árboles de la misma vía. Ambos transmiten historia y cultura.

La cultura y el arte son manifestaciones de la espiritualidad humana que elevan, trascienden y enriquecen a la sociedad. Sin embargo, no deben convertirse en pretextos para denigrar, insultar o vulnerar la dignidad y los derechos de las personas. Por ello, resulta inaceptable justificar como una "expresión cultural" las relaciones sexuales entre adultos y niñas en comunidades amazónicas, así como ridiculizar símbolos religiosos bajo el pretexto de ser "obra de arte". 

Cabe recordar que el Estado peruano es signatario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, un instrumento que ha ratificado en diversos acuerdos vinculados a la educación y la cultura. Este compromiso obliga a respetar la dignidad humana sin distinción de sexo, raza, credo o edad, pues todos poseemos los mismos derechos por el simple hecho de ser personas.

La realidad

La realidad es objetiva y no depende de opiniones. Sin embargo, cada individuo la interpreta según su conocimiento, experiencia y capacidad de juicio. En ocasiones, la falta de información o la omisión de aspectos clave pueden distorsionar su percepción, muchas veces influida por ideologías. Esto sucede con frecuencia: no todas las opiniones son verdaderas; solo lo es aquello que se ajusta a la realidad. Por más elocuente que sea su defensa, por más ironía o sarcasmo que contenga, o por más erudición que presuma quien la sostiene, una afirmación sigue siendo falsa si no se ajusta a los hechos.

Se puede caer en el error sin saberlo, arrastrado por personas que aparentan cultura, pero opinan fuera de su campo de conocimiento—algo común en temas morales y religiosos—, o influenciado por películas y lecturas con planteamientos equívocos. Así, el error se propaga. Ahora bien, ¿es esta reflexión una imposición de ideas? En absoluto. Mi intención es exponer argumentos para que cada lector los contraste, los someta a juicio con su propia conciencia y llegue a sus propias conclusiones. Propongo el pensamiento crítico, antítesis del pensamiento único y de la cultura de la cancelación. Alentar el diálogo sincero es una muestra de buscar la verdad. Podemos pensar distinto y, aun así, ser amigos.

Nuestra historia y patrimonio cultural

La historia del Perú, desde sus etapas precolombina, virreinal y republicana, es un tesoro invaluable que no siempre apreciamos como deberíamos. Sus logros y aportes a la sociedad son motivo de orgullo, y conocer el pasado nos ayuda a tomar mejores decisiones en el presente. Comprender nuestra historia y cultura fortalece la identidad y el amor por el país, un esfuerzo que el Estado debería impulsar en lugar de ignorar.

Sin embargo, la realidad muestra lo contrario: se reducen las horas de historia en los colegios, los museos permanecen subutilizados y los sitios históricos pasan desapercibidos. ¡Es urgente revertir esta situación! Necesitamos un compromiso colectivo para que niños y jóvenes descubran el esplendor de los textiles Paracas, las enigmáticas líneas de Nazca, la cerámica Chimú, el arte barroco virreinal, la gesta de los héroes de la Independencia y los defensores de la Patria, así como la riqueza literaria de Valdelomar, Arguedas y Ribeyro.

Conocer la historia y la cultura del Perú no es solo un ejercicio académico; es un factor clave para la cohesión social, la equidad y el patriotismo, valores fundamentales en tiempos donde ideologías ajenas intentan diluir nuestra identidad.

“¡Ay de mí si no peruanizara!” Debería ser el lema de empresarios, políticos y educadores. Por mi parte, es una obligación moral que asumo con gusto.

Luis Enrique Cam
26 de febrero del 2025

NOTICIAS RELACIONADAS >

Alfonso Ugarte: empresario y héroe

Columnas

Alfonso Ugarte: empresario y héroe

Es común escuchar críticas hacia los grandes empresarios...

21 de febrero
No hay defensa sin desarrollo, ni desarrollo sin defensa

Columnas

No hay defensa sin desarrollo, ni desarrollo sin defensa

A lo largo de la historia, el Ejército ha sido forjado con esfu...

17 de febrero
Pedro Marieluz, el mártir peruano del secreto de la confesión

Columnas

Pedro Marieluz, el mártir peruano del secreto de la confesión

Este 2025 se conmemora el bicentenario del martirio de Pedro Marieluz ...

07 de febrero

COMENTARIOS