Tino Santander
Álvarez Rodrich, vocero de la ultraderecha

Dilemas de un periodista defensor de la pareja presidencial
Álvarez Rodrich, señala en su columna del domingo pasado que con el caos electoral: “los principales beneficiarios del enrarecimiento que se percibe podrían ser los que, como el Apra y el PPC, van perdiendo la carrera”.
Falso, el único ganador del caos electoral son los Humala-Heredia, acusados por lavado de activos en el caso de las agendas y señalados por la policía brasileña de haber recibido 3 millones de dólares. La anarquía gubernamental y el proceso electoral deslegitimado llamará a las botas redentoras y le permitirá a Ollanta Humala y a su familia huir del país.
Álvarez Rodrich, señala que: ”el retiro final de Julio Guzmán significaría la primera vez en la historia electoral de América Latina que se excluye un candidato por una falta administrativa menor; y en el caso de César Acuña es evidente la falta de graduación para sancionar un regalo a unos comerciantes”
Falso, la informalidad e improvisación no son errores administrativos de la franquicia de la ultraderecha “Todos por el Perú”, es simplemente incompetencia. Incluso, el periodista defiende a Acuña que hizo toda su carrera política repartiendo perversamente dádivas.
El director periodístico de Frecuencia Latina dice: “está en contra de excluir candidatos” La ley no se puede interpretar simplistamente. Él sabe que todos los derechos están normados por la ley, sin embargo, recurre a los argumentos de Nadine: “no hay certeza electoral”, “el proceso está viciado” y el último “como en la peor época del fujimontesinismo”.
Estoy de acuerdo con el periodista, cuando afirma que la ley es para todos, sin embargo, solo alude los casos del fujimorismo repartiendo regalos y a los problemas de inscripción de la Alianza Popular. No menciona a PPK, cuyos miembros del Tribunal Electoral que lo eligió como candidato presidencial eran de otros partidos que asume la posta como candidato de Nadine bajo el mandato de Vargas Llosa.
Álvarez Rodrich, defiende directamente a los Humala-Heredia que como señala Abugattás, han convertido al Partido Nacionalista en un club privado que trata como “basuras a quienes los ayudan”. El nacionalismo está en descomposición por la corrupción que todavía no conocemos ha insinuado el pobre general Urresti, humillado innecesariamente por los Humala-Heredia.
Álvarez Rodrich, no ve o no quiere ver que en el Perú hay 10 millones de peruanos sin agua ni desagüe; que el 85 % de los agricultores no tienen crédito agrario ni títulos de propiedad; que millones de peruanos no tienen hospitales, ni educación de calidad menos seguridad.
Se olvidó que la prensa denunció que los helicópteros de las Fuerza Armadas del VRAEM eran utilizados para transportar droga; que existen denuncias de compras dolosas por más de 4 mil millones de soles en armas secretas; los caso de equipos de chuponeo y de López Meneses y, el despido prepotente y arbitrario de Julia Príncipe, procuradora anticorrupción.
Ante el caos electoral que promueve el gobierno y, las pintorescas resoluciones del JNE, las voces de fraude nacen justamente de los partidos de ultraderecha como Todos por el Perú, que quiere implementar despidos masivos y reformas que solo beneficien a los empresarios que hoy abandera PPK.
Ha vuelto el teórico de las privatizaciones del fujimorismo, posición que abandonó cuando fue director del diario Perú 21 para convertirse en un izquierdista caviar, actualmente defiende con todo derecho a los Humala-Heredia y es vocero de sus viejas convicciones de ultraderecha.
Nosotros tenemos el deber de combatir sus cambiantes posiciones e ideas desde el movimiento popular que busca justicia social e igualdad de oportunidades.
Por Tino Santander Joo
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