Política

¡Carrera populista entre Ejecutivo y Legislativo!

No reelección congresal y CTS con bonificaciones en Essalud

¡Carrera populista entre Ejecutivo y Legislativo!
  • 20 de agosto del 2018

 

El presidente Martín Vizcarra con su extraña e incoherente propuesta de reforma política —no reelección congresal y sistema bicameral— ha logrado desplazar el foco de la atención ciudadana de la reforma del sistema de justicia. La idea de una no reelección de los congresistas solo nace de la voluntad de sintonizar con un ánimo circunstancial de la ciudadanía y, de ninguna manera, con una propuesta integral de reforma política que busque consolidar una clase política. Y eso se llama populismo, aquí o en Marte.

Y si un jefe de Estado gobierna por la popularidad de la semana, entonces estamos ante un Ejecutivo en peligro de la grave enfermedad populista. Algo de eso existe con el anuncio presidencial de incrementar las remuneraciones de los maestros en S/ 200. ¿Se ha considerado que los docentes representan una tercera parte del gasto corriente? ¿Se ha evaluado que policías y otros servidores estatales pedirán el mismo aumento de los maestros? ¿Y cómo va la trayectoria fiscal? ¿Se logrará el 3% de déficit programado para el 2018? ¿Se ha reflexionado que el incremento de la recaudación tributaria solo tiene que ver con el aumento de los precios de los commodities y que estos pueden empezar a bajar? Si no se han planteado este tipo de preguntas, el Ejecutivo ya está en modo populista: solo se gobierna pensando en el puntito de la encuestadora amiga.

Por su lado el Congreso, golpeado por una de las popularidades más bajas de su reciente historia, tampoco parece quedarse atrás y ha iniciado una especie de carrera populista entre los poderes del Estado. En el Legislativo se acaba de aprobar una ley que establece que la Compensación por Tiempo de Servicios de los trabajadores de Essalud, pertenecientes al régimen del DL 276, se pagará considerando el sueldo y las respectivas bonificaciones. La medida representa un gasto adicional de S/ 700 millones, pone a Essalud en grave situación financiera y obliga a postergar la construcción de hospitales en Piura, Chimbote, Puno, Cajamarca, Iquitos, Huánuco, Pasco, Vitarte. ¿El Congreso acaso tiene iniciativa de gasto? ¿No se percibe, además, que se crea un precedente para otros sectores de trabajadores estatales?

En vez de focalizar sus esfuerzos en ampliar la vigencia de la Ley de Promoción Agraria y en desregular la asfixiante regulación laboral que solo crea informalidad, el Congreso parece en una competencia desatada por ganar algunos puntitos en las encuestas. Y la prueba de ello es también que acaba de legislar sobre el modelo de negocios de las playas de estacionamiento, señalando cuándo debe considerarse una hora o fracción. Terrible. ¿Hacia dónde avanzamos si el Ejecutivo y el Legislativo comienzan a pensar que gobernar es convocar el aplauso de las tribunas?

Paradójicamente el camino de la popularidad y el reconocimiento de la ciudadanía pasan por impulsar reformas que se puedan plasmar en la realidad. Por ejemplo, el presidente Vizcarra en vez de proponer fórmulas esotéricas —como la de la no reelección congresal— debería estar fomentando los acuerdos y los entendimientos con la mayoría legislativa. Ese es el único camino que posibilita concretar las reformas. Una ruta diferente solo abre los espacios de las incertidumbres y las salidas excepcionales.

Asimismo, en el Congreso y en la mayoría legislativa se debería entender que no existe peor resultado en la gestión del Legislativo que el actual. Y este resultado —a diferencia de lo planteado en la mayoría de medios— solo tiene una explicación: la renuncia a transformar el país. Durante estos dos años la mayoría legislativa pudo haber reformado el sistema político y el sistema de justicia, y también pudo haber fomentado una segunda ola de reformas —entre ellas la reforma laboral— para relanzar el crecimiento y alejar al país de la peligrosa trampa de ingreso medio, que desencadena el empantanamiento de la economía. No lo hizo. Y la gente solo asocia mayoría legislativa con enfrentamientos. Allí están los resultados.

Es hora, pues, de detener esta peligrosa carrera populista entre Ejecutivo y Legislativo. De lo contrario todos perderemos.

 

  • 20 de agosto del 2018

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