EL MONTONERO | Primer Portal de opinión del país
La segunda amante del rey de Alonso Cueto

Cultura

La segunda amante del rey de Alonso Cueto

23 de Junio del 2017

En la siguiente entrevista, Alonso Cueto nos describe cuales fueron los impulsos que lo motivaron a escribir La segunda amante del rey, la última novela que acaba de publicar y que se ambienta en los sectores altos de la sociedad limeña. Igualmente asevera que la novela como género mantiene buena salud en el Perú y señala el porqué le sigue atrayendo la llamada novela negra.

​En La segunda amante del rey, Alonso Cueto retorna a la mesocracia limeña y describe un mundo de pasiones individuales. ¿Por qué?

Porque creo que vivimos en una sociedad todavía llena de compartimentos estancos, donde las experiencias de la gente del mundo andino les importan poco a los limeños de la clase alta. Para estos, a su vez, la vida de los habitantes de la selva peruana, es algo muy remoto. Esa división se cristaliza en una ciudad como Lima donde no hay realmente un centro, es decir un espacio en el que todos se congregan sino muchos barrios, cada uno con un centro distinto. 

Lo que más me interesaba mostrar en esta novela es a un personaje como Lali de Rey, que se llama así por matrimonio. Su nombre de soltera es Lali Reaño y ella viene de un estrato social más bajo que el de su marido, el señor Gustavo Rey. Sin embargo, con el tiempo ha logrado mimetizarse en el mundo de la clase alta. Aprende a hablar como ellos, se pone ropa cara, viaja y acude a reuniones sociales. Cuando su marido le dice que va a dejarla y que quiere divorciarse, Lali piensa que todo ese universo que ha buscado, puede terminarse. Le interesa mucho conservar su nombre de casada y entonces es capaz de cualquier cosa con tal de destruir a su rival, la amante de su marido. En ese momento es que idea un plan perverso. Al otro lado, está Jossy, migrante de la selva, que tiene sus propias pretensiones. Este duelo de mujeres en el universo social limeño está dominado por los chismes y rumores, y finalmente va a desembocar en un crimen. Allí entrará a tallar otra migrante, Sonia Gómez, quien es la detective de esta historia.

(Random House 2017)

En la novela se repiten dos frases muy limeñas. Una es “Nadie sabe lo de nadie” y la otra es “Al final todo se sabe”. El rumor es el motor de la historia y de las historias de nuestra ciudad. 

¿Cómo entender su aproximación con la novela negra?

Siempre me ha interesado porque la novela negra es por definición la que no da respuestas o lecciones o enseñanzas. Es un género que profundiza en el lado oculto, no explicado, imposible de explicar, de los individuos y de la realidad.  Por otro lado, en una sociedad tan reprimida como la limeña, que practica una cultura del ocultamiento, las zonas oscuras son siempre muy densas y reveladoras. La misión de un escritor es abrir las cajas de Pandora que las sociedades ocultan y mostrar la multitud de vicios y problemas que no aparecen en la vida diaria, pero también la esperanza que pueda surgir con ella.

¿La novela en el Perú agoniza o tiene buena salud?

La novela peruana sigue teniendo muchos cultores porque el Perú es un país colmado de historias. Todo aquí es motivo de una historia, ya sea real o inventada. El hecho de que vivamos en un mosaico de culturas hace que nuestra sociedad sea esencialmente conflictiva. El conflicto es el origen de los relatos. Todos los días hay algo que contar, desde lo que pasó en un microbús, en una oficina o en un hotel.  Recuerdo la historia según la cual Nathalie Sarraute vino a Lima a promover la novela sin argumento y Ciro Alegría dio un golpe en la mesa y le dijo: “Pero, Natalia, aquí hay muchas historias que contar”.

Alonso Cueto. 2017

¿La revolución digital amenaza a la novela como género?

Creo que siempre va a haber lectores, en cualquier formato. Los lectores de novelas siempre han sido minorías en una sociedad, y lo seguirán siendo. Pero no van a desaparecer, pues la literatura ofrece algo que ningún otro arte nos puede dar: la permanencia y la densidad de las palabras en la ficción. Uno nunca olvida una gran novela y las palabras siguen resonando en la memoria. 

¿Cree usted que el libro en papel desaparecerá frente al libro digital?

Siempre habrá libros en papel, aunque quizá menos. Pero ambos formatos podrán convivir al menos varias décadas. El cine no acabó con el teatro y la televisión todavía no ha terminado con el cine. 

¿A la sociedad de hoy ya no le interesan los temas culturales?

No le interesan los temas que tienen que ver con el pensamiento, la reflexión y el planeamiento de la vida. Es una sociedad ahogada por lo inmediato, animalizada por los programas de televisión, y embrutecida por los juegos en la pantalla. Esto es algo especialmente notorio en la televisión peruana, donde salvo algunos ejemplos como el del programa de Clara Elvira Ospina, y la programación del Canal Siete, no hay ningún interés en los temas culturales. Es muy peligroso porque una sociedad incapaz de pensar va directo a su destrucción. Baumann definió nuestro tiempo como la “modernidad líquida” y en esa dirección vamos.  

Si tuviera que elegir uno de sus libros con cuál se quedaría. ¿Por qué?

Con el último, porque uno siempre se encariña con el más joven. Los demás ya viven su vida propia. 

Finalmente, ¿Alonso Cueto está contento con su novelística o le falta la obra maestra?

Nadie está nunca contento y uno siempre aspira a escribir una obra maestra. Pero lo interesante es la búsqueda. En realidad es tan frustrante acabar un libro que siempre empiezo otro para seguir intentándolo y frustrándome siempre. 

Entrevista y fotografías: Luis Cáceres Álvarez