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La medicina preventiva y el SIS

Columna

La medicina preventiva y el SIS

18 de Agosto del 2017

La tarea de desmontar la estructura mercantilista en salud es inmensa

Luego del mensaje del presidente PPK al Congreso de la República, el 28 de julio, el primer ministro en declaraciones a un medio local precisó que el fortalecimiento del primer nivel de atención es una prioridad de la política de salud.  La propia ministra de salud había señalado lo mismo desde el inicio de su gestión. Ha reiterado esta propuesta en una entrevista reciente a el diario El Comercio, en la que agrega que la reorganización del SIS permitirá fortalecer el financiamiento de la prevención en salud. Además, como ya es conocido, está en marcha el proceso de adecuación de la estructura organizacional del Ministerio de Salud (Minsa), a partir de la desactivación del Instituto de Gestión de Servicios de Salud, (IGSS), la Dirección de Salud de Lima Metropolitana (Disa Lima Sur y Disa Lima Este) y las nueve redes de salud de Lima Metropolitana con sus micro redes, con la finalidad de fortalecer los establecimientos de salud del primer nivel de salud. Es decir, se elimina la frondosa burocracia intermedia, con ahorros y se fortalece el primer nivel de atención de salud.

Este proceso, requiere el alineamiento del financiamiento a la nueva estructura organizacional de fortalecimiento de los puestos y centros de salud que comprenden el primer nivel de atención de salud. El rol del Seguro Integral de Salud (SIS) es importante en el acompañamiento de este proceso. Además, el propio Ministerio de Salud está dedicado al diseño de nuevas formas de financiamiento con fondos del tesoro público con el mismo propósito. El mensaje es claro: la adecuada capacidad de respuesta en red, del primer nivel de atención de salud (puestos y centros de salud), permite la solución de más del 80% de los problemas de salud de la población y, además, acerca el servicio de salud al ciudadano, no sólo desde el punto de vista geográfico, sino, cultural, social y económico.

El rol del SIS en el nuevo modelo, que se encuentra plasmado en los lineamientos y en el manual de operaciones de las Direcciones de Redes Integradas de Salud (DIRIS), será complejo e innovador. La ley 27657 que crea el SIS, le concede la misión de administrar los fondos destinados al financiamiento de prestaciones de salud individual. La interpretación literal de esta misión podría significar, en modo equivocado, la participación del SIS sólo en las actividades recuperativas. Esta percepción excluye las actividades preventivas y de promoción de la salud. Y claro, eso es lo que ha ocurrido hasta el presente año. La reorganización del SIS en marcha, vislumbra ese cambio. Pasar de la medicina recuperativa a la medicina preventiva, al fortalecimiento de la salud pública.

En el lustro humalista, se impulsó la llamada reforma de salud, que convirtió al SIS en un gran comprador de servicios de salud privados. Se promulgaron normas ad hoc para abreviar procesos de compra a los privados, por considerar a los servicios de salud como “bienes especiales”. Estos procesos especiales sumarios y flexibles contrastaban con los engorrosos y complejos procesos de compra a los establecimientos públicos.  Sólo así, se pudo crecer de 3 millones de soles de compra al año al sector privado el 2013, frente a 120 millones de soles el año 2015. El caso Moreno en el Hospital Loayza de Lima, evidenció este mecanismo, entre otros. Esta modalidad mercantilista de funcionamiento del SIS quedó derogada el 6 de enero, a partir de la promulgación del Decreto Legislativo 1346, que plantea como “requisito mínimo, la ausencia de oferta pública”, y con “prioridad en las atenciones de emergencia”.

Luego de tan escandalosa trayectoria del SIS durante el lustro humalista, es inexplicable, que un exfuncionario del SIS, aproveche la huelga médica, para pretender dar lecciones de gestión. Peor aún que señale que la modalidad de pago “capitado” que realizaba el SIS al primer nivel de atención, era el financiamiento para la prevención en salud. No es verdad, el pago “capitado” que se implementó en el SIS desfinanció a los establecimientos del primer nivel, porque prohibió el reembolso de las atenciones recuperativas. En consecuencia, por la exigencia de financiar las atenciones recuperativas, se descuidó las preventivas. Restó capacidad resolutiva y favoreció la transferencia indebida de los pacientes a los hospitales, ya hacinados y congestionados. Los malos indicadores sanitarios y el incumplimiento de las metas preventivo promocionales en los establecimientos del primer nivel de salud han sido el resultado. Malos indicadores sanitarios significan afectación de los derechos de salud de la gente, de los pacientes.

La tarea de desmontar la estructura mercantilista en salud es inmensa. El Poder Ejecutivo y el Congreso de la República han dado muestras en este primer año que la colaboración de poderes, sin abdicar de sus respectivas funciones, es una palanca enorme para mejorar la capacidad de respuesta sanitaria del Estado. El reto es la medicina preventiva, la prevención en salud y la salud pública.

 

Herberth Cuba García