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El fracaso de la tecnocracia caviar

Columna

El fracaso de la tecnocracia caviar

23 de Agosto del 2017

El caos empezó con el humalismo, con Salas y Saavedra

No solo el propio Pedro Pablo Kuczynski y su Gobierno o la ministra de Educación han fracasado frente al prolongado paro magisterial que amenaza el año escolar en 18 regiones. El fracaso también es de la tecnocracia caviar que desde el gobierno de Ollanta Humala domina todavía en los pasillos del Ministerio de Educación.

No obstante, la tecnocracia caviar no ha dicho esta boca es mía, y el síndrome de Pilatos se hace evidente. En un editorial de El Montonero se comparan las cifras de gestión entre el extitular del Minedu, Antonio Chang, durante el segundo gobierno aprista con las de Patria Salas y Jaime Saavedra. En la administración de Chang se nombró a 30,000 docentes en la carrera pública magisterial y con Saavedra apenas a los 8,000. Con Chang existían “15,000 profesores contratados en tanto que con Saavedra los contratados aumentaron a 160,000”. Con Chang las licencias sindicales se bajaron de 330 a 30, pero con Saavedra se triplicaron a cien.

El fracaso de la tecnocracia caviar se hace aún más evidente si nos remitimos a la gestión de Susana Villarán al frente de la comuna limeña. Hoy todo analista juicioso e independiente reconoce que el gobierno de la izquierda caviar fue un retroceso para Lima, amén de las muchas sospechas de corrupción, por parte de empresas brasileñas, que hoy caen sobre la gestión de Villarán.

De alguna u otra manera, la batalla de las ideas entre izquierda y derecha en el Perú, como en toda América Latina, también es la guerra de las tecnocracias. Mientras la tecnocracia de derecha se acercaba al mercantilismo y utilizaba al Estado como una caja de resonancia de sus intereses, la tecnocracia de izquierda apelaba a la fabricación de los mitos y al ensanchamiento del Estado a través de ingentes políticas sociales. ¿Un ejemplo? El Brasil de Lula, que fue un paradigma para el mundo; pero en el fondo ese dios tenía los pies manchados del barro de la corrupción.

¿Y la tecnocracia de derechas? Hasta la llegada de PPK de alguna manera existía el consenso en el espacio público peruano de que la tecnocracia de derecha podía solucionar los problemas que los políticos generaban. Ese consenso se ha roto cuando descubrimos que sin política el tecnócrata navega en el mar de la incertidumbre. El caso Chinchero reveló que hay una tecnocracia de derechas que está dispuesta a dejarse vencer por el mercantilismo más puro y duro.

Si hoy la educación pública nacional es un desmadre se lo debemos a esa tecnocracia caviar que ahora intenta pasar piola, como se dice, y trata de salvarse desarrollando una estrategia que sus medios de comunicación y periodistas afines rebotan. En aquella narrativa se trata de imponer que el caos de hoy fue generado por bajarse a Jaime Saavedra, cuando la realidad es absolutamente distinta.

 

Iván Arenas