Editorial Política

La “república caviar” y el terror de las izquierdas frente al fujimorismo

Apuntes con respecto a las elecciones y los problemas estructurales del país

La “república caviar” y el terror de las izquierdas frente al fujimorismo
  • 11 de mayo del 2026


En el Perú se suele hablar de una “república caviar”, en referencia al impresionante control de las instituciones de las izquierdas progresistas que posibilitó una de las persecuciones más feroces de políticos anticomunistas en la región en la última década (Alan García, Keiko Fujimori y Luis Castañeda Lossio). Es decir, la ofensiva previa a la llegada de Pedro Castillo al poder.

Sin embargo, existe otro universo fundamental que pasa desapercibido en el análisis de la llamada república caviar. ¿A qué nos referimos? El Perú es una sociedad de ingreso medio que ha multiplicado varias veces el PBI y mantiene una pobreza de cerca del 27% de la población. Sin embargo, cerca de 3.5 millones de peruanos carecen de agua potable y alrededor de 7.5 millones no tienen alcantarillado. Por otro lado, las brechas en las infraestructuras educativas aumentaron de S/ 77,000 millones en el 2014 a S/ 158,832 millones en el 2024, no obstante que el presupuesto del sector educación se ha multiplicado en tres veces en los últimos 13 años.

¿Cómo entender estas cifras que reflejan una verdadera barbarie económica e institucional? Nos gustaría repetir lo que venimos afirmando en las últimas semanas. En el Plan de Competitividad del 2019 se estableció que para resolver las brechas de infraestructuras en agua potable, alcantarillado, escuelas, postas médicas y carreteras, en los próximos cinco años se necesitaban S/ 177,000 millones. Y en los siguientes 20 años se requería S/ 363, 000 millones. 

Y he aquí lo sorprendente, lo inexplicable. Entre el 2019 y el 2025 se gastaron S/ 310,000 millones. No obstante, en el Perú siguen existiendo 3.5 millones de peruanos sin agua potable y las brechas educativas siguen aumentando con colegios se desmoronan. ¿Hacia dónde se fue el dinero? En el Perú de cada tres soles de inversión pública, dos se ejecutan a través de los gobiernos subnacionales, es decir regiones y municipios. En otras palabras, la descentralización es un fracaso y una devastación total y se ha convertido en una herramienta de saqueos de la riqueza nacional que produce el sector privado –que se paga a través de los impuestos– y es incuestionable que ningún peruano debería carecer de agua potable.

En este contexto viene el radical, el activista antisistema, la oenegé anticapitalista, y señala que no hay agua potable porque las empresas mineras, las agroexportadoras, las compañías pesqueras y el sector privado “explotan y se llevan la riqueza nacional”. Una mentira de principio a fin, porque el sector privado financia el 80% de los ingresos del Estado.

El problema del agua potable entonces no es por falta de dinero. Al Estado le sobran recursos para resolver estas brechas sociales multiplicadas por tres y, en este contexto, ningún ciudadano, ni un solo peruano debería carecer de agua potable. Esta lógica de la república caviar alimenta la perpetua contradicción entre sistema y antisistema tal como lo hemos contemplado en las últimas dos décadas.

En este contexto, ¿qué significa la posibilidad de un gobierno de Fuerza Popular? Durante las reformas de Alberto Fujimori en los noventa se estableció una alianza entre pobres y ricos a través del Estado, las fuerzas armadas y los organismos multilaterales, más allá de las críticas al autoritarismo. En este modelo se desregulaba la economía para que los ricos nacionales y extranjeros invirtieran, crearan riqueza y luego se les cobraba impuestos para que el Estado llevara la obra pública a los Andes, a la puna, donde nunca había llegado al Estado. De alguna manera era la primera vez que el Estado llegaba a la altura con obras pequeñas, pero gigantescas para las poblaciones desperdigadas (El leguiísmo, el belaundismo y el alanismo desarrollaron otro tipo de obra pública).

Si el fujimorismo llegara al poder, inevitablemente, tendría que recuperar este impulso fundacional y volver a convertir al Estado en un promotor de una alianza entre ricos y pobres, pero esta vez en democracia plena, con pleno control del poder y continuidad institucional. Si algo así sucediera la llamada república caviar habría sido herida en uno de sus pilares centrales. ¿Cuál? El permanente enfrentamiento entre ricos y pobres.

De esta manera el Perú construirá las bases de un sistema republicano en el largo plazo y las izquierdas y la perpetua confrontación entre sistema versus antisistema se convertiría en la hoja que se voltea para mirar el futuro. He allí la causa del terror progresista y de las izquierdas ante el regreso del fujimorismo.

  • 11 de mayo del 2026

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